la turista un millón


devuelveme mi brioche gato del demonio!!!
septiembre 13, 2007, 8:56 pm
Archivado en: vallcarca

Que Maula está mejor, es cosa que se ve. Ha recuperado peso, está más parlanchina.

Pero es que a demás, la tía se hace notar. No te puedes meter en la cocina sin que te cante un aria, o sin que te haga girones pantalones, faldas, y las piernas.

Debe ser culpa, sin duda, de su nueva dieta a base de productos para cachorrillos. Para que recuperara peso y energía la veterinaria decidió que era mejor doparla. Ahora tenemos a una gata hiperactiva.

Su mejor amiga es la nevera, y se pasa el día montando guardia a su puerta. Si estás comiendo, te pedirá que le des, sea lo que sea, un bocadillo de jamón o una pera. Ella pedirá, sólo por pedir. Y si pasas de ella, tomará medidas drásticas, donde se incluyen, saltos a la altura de tu brazo, la patita en el asiento de la silla para indicarte que “ya veo que estás sorda, pero seguro que la sensibilidad no la has perdido, mira mi uña como te la clavo” y si eso no funciona, directamente se subirá a la mesa.

Y es que la gata está delgadita, pero lozana, y ahora pega brincos como no lo había hecho nunca. Ya no hay manera de comer en paz. Y si te descuidas, se apodera de tu desayuno.



que se mejore (お大事に)
agosto 19, 2007, 8:06 pm
Archivado en: narcisismos, vallcarca

tengo un hospital de campaña montado en el sofá de mi casa.

Hace un día gris, y llueve. He tenido que salir a la terraza de madrugada corriendo, para recoger la “cajita de las cacas” de Maula. Porque si hay algo que odian los gatos, es que se empantane su cajita…y que su arena se ponga pringosa…pueden tomar represalias muy drásticas…

Y por otro lado, el coleccionista de taxis se me ha puesto enfermo. Todo en un mismo fin de semana.

Tengo a Maula, saquito de huesos, inmóvil sobre el respaldo del sofá. Sólo muestra señales de vida si te acercas a la nevera y haces amago de coger el jamón dulce. A su lado, tirado en el sofá, viendo caer la lluvia (su pasatiempo predilecto) lamentando no poder salir a la calle a jugar con los charcos, fingiendo que lee, tristón, está él.

Se consuelan los dos entre suspiros mudos, y algún que otro estornudo.

Acabo de recibir un email de Tomita, uno de mis antiguos alumnos de español.
Él también me dice que está con gripe en casa y no puede salir a divertirse.

Yo hasta ahora no desfallezco.
A parte de una ligera resaca, creo que todo está bien y en su sitio.



El botoncito
agosto 16, 2007, 8:14 am
Archivado en: vallcarca

mi calentador de agua tiene un punto G. Y no se trata de ningún mito.

Por una extraña conjunción mecánica 7 de cada 10 veces que decides pegarte una ducha el calentador se apaga. No se apaga en medio de la ducha. Se apaga en el preciso momento en el que abres el grifo. Es decir, no es algo que puedas preveer pasandote primero a comprobar el calentador. No sabrás si funcionará o no, hasta que no abras el grifo. Además, como estas cosas van con su tiempo, has de esperar un ratito, para comprobar que efectivamente el calentador se ha apagado, y no saldrá el agua caliente.

Entonces tienes que pegar un grito. Un par de voces. Algún que otro insulto, y esperar a que alguien en el piso vaya a solucionar el problema. Eso es fácil. Lo complicado es cuando no hay nadie que te solucione la papeleta. Y tengas que ser tú mismo (o misma) quien lo arregle.

Mi calentador de agua tiene un punto G. Un botoncito con una lucecita roja que parpadea en lo alto indicando que se ha apagado. Cuando lo aprietas, con delicadeza, porque es pequeñito, pero con empeño, porque va duro, el calentador vuelve a funcionar.

Hasta aquí todo muy fácil.

Pero obviamos un factor esencial: mi calentador de agua está en la terraza.

Así que por nuestra terraza a lo largo de la semana nos vamos sucediendo unos tras otros, en carreras algo mojaditas, con una toalla liada, o sin ella, renegando de nuestra casera, dejando un rastro de pisadas en el suelo, hasta llegar al calentador y darle al botoncito, para volver otra vez correteando al plato de ducha. Y ducharte por fin.

Mis compañeros de piso se han largado todos de vacaciones. Menos Maula, que como está convalenciente se ha quedado a mi cargo . Digamos que Maula no es muy propensa a responder a mis gritos de auxilio y a apretar ningún botoncito- de hecho Maula últimamente a lo único que es propensa es a sentarse a contemplar el día pasar.

Así que yo solita me tengo que buscar la vida.

A veces en mi carrera desenfrenada se me olvidan las gafas y la toalla. Como soy absolutamente miope, no tengo ni idea de si hay alguien en las terrazas o balcones de enfrente. Yo por si acaso, educada que soy, siempre procuro saludar.

De un tiempo a esta parte el reponedor del super me sonríe extrañamente…



bomberman
agosto 9, 2007, 7:43 pm
Archivado en: narcisismos, vallcarca

no hay nada como salir a la calle y que se te crucen dos camiones de bomberos, con su equipación y uniformes incluidos, que pasen por tu lado, y que te miren, y te medio rodeen

y piensas:

desmáyate Celia, desmáyate, que te rescaten!!! por dios, que te rescaten!!!

Pero mi bajón de tensión de rigor no acontece cuando le llaman, y yo sigo caminando, como si nada…y odiando profundamente a la anciana gorda y ciega que se debe haber quedado atrapada en su casa y a la que va a rescatar el cuerpo de Bomberos de Barcelona al completo. (léase con especial enfasis lo de “el cuerpo de Bomberos”)

——–

Informe médico oficioso:

Maula empieza a comer solita. Está más animada y sale a la terraza a tomar el sol.
El mordisco que me pegó el otro día en el veterinario, y del que no hablé…., va mejorando, sólo tengo que tomar antibióticos y antinflamatorios y mi mano con el tiempo volverá a tener su tamaño y forma natural….



socorro (助けてくれ!)
agosto 7, 2007, 10:54 pm
Archivado en: vallcarca

estoy de mala hostia, y la cosa va a empeorar, lo sé, lo huelo. Y me he puesto el Último de la Fila a ver si se me dulcifica el caracter y no envío a todo el mundo a la mierda.

Maula está enfermita, está que da pena…parece que haya decidido dejarse morir…y así está que no come ni maulla ni menea el rabo. Se sienta y espera, a que se acabe todo. Esto ha desembocado en una serie de disputas idiotas acerca de quien tiene la culpa que la gata haya llegado a este punto. Maula parece hija de padres divorciados, y encierto modo así es, y así le va.

Y hasta que no llamen para confirmar los resultados de los análisis no podemos hacer nada, y luego pues tampoco. Porque si Maula ha decidido que No, va a ser que NO.

Y todo lo demás sobra.

Sobra el hecho de que yo para no saber nada más me haya encerrado en mi cuarto, mientras el resto de los compañeros de piso hayan decidido hacer “Zafarrancho de limpieza”. Así, porque sí… Creo que están a la espera de que yo me sume a ellos, a sacarle brillo a la mugre. Van listos, porque yo he decidido pelearme con mi mierda de proyecto.

Como castigo, han fregado el suelo del pasillo y del comedor.

Ahora estoy más aislada que nunca.

Estoy por montarme una fiesta pijama en mi cuarto, yo sola, mi mala hostia y yo. (tres son multitud)

El último de la fila — Hagámoslo





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