la turista un millón


jugándome la herencia
diciembre 26, 2008, 10:31 pm
Archivado en: la familia y otros animales, madre no hay más que una, narcisismos

Durante mi infancia las navidades siempre fueron bastante duras. No es que mi familia pasara penurias económicas, no es eso, es otra cosa. Yo soy hija de una madre liberal, trabajadora, universitara, republicana y toca cojones, para más señas.

Así que mis regalos de infancia fueron siempre (SIEMPRE) de carácter púramente didáctico y orientados a incentivar y fomentar mi desarrollo intelectual.

Nunca (NUNCA) me regaló una muñeca. Las Barbies tenían la entrada prohibida en esta santa casa. Según mi madre (me lo sé de memoria): prolonga una imagen estereotipada de la mujer reduciéndola a unas medidas obsoletas y falsas. O sea que no. La mama no te va a comprar una Barbie.

Mi madre no me compró una Barbie, me compró una figurilla del cuerpo humano, modelo femenino, a montar pieza por pieza, el esqueleto, los organos blandos, y con el suplemento especial “modo embarazo”.

Desconocía ella que en lugar de estimular mi intelecto estaba fomentando exclusivamente mi hipocondríaquismo.

Así que, a pesar de ser republicana algo caía para reyes, más que nada para compensar el hecho de que seguramente mis primos hubieran arrasado y destrozado los regalos de Noche Buena.

yo ya podía matarme y esforzarme en mejorar la letra y hacer listas super específicas en mis cartas a los Reyes Magos o Papá Noel, ya podía mandarlas por duplicado “por si acaso”. Dejar turrones en la ventana y copitas de moscatel para sobornarlos. Nada.

A mí lo único que me traían eran libros, muchos libros. Juegos de mesa tipo “Memori”. La gracia de “construye tu propio cuerpo humano”. Juegos de construcción Lego. Lapices para dibujar, acuarelas, oleos y caballetes. Atlas y enciclopedias. Y ropa.

El Niño no tuvo mucha más suerte. Y aunque consiguió balones de futbol y sus legos eran mucho más sofisticados que los míos (tenían motores y hélices), nunca pudo jugar ni a vaqueros ni a soldados…porque “una pistola no es un juguete”. Una vez consiguió un arco con flechas de ventosas…se podía considerar que entraba en la categoría de “deporte”. La misma suerte corrieron las espadas.

Las navidades y sus regalos eran duros, pero relativamente suaves mientras estuviéramos protegidos del mundo jugando en nuestros cuartos mezclando mi lego de construcción con el mecánico de mi hermano y levantando estructuras surrealistas.

El gran problema era regresar al colegio, y sufrir el puto agravio comparativo de ver como al resto del universo le regalaban videoconsolas, muñecas que cagaban y meaban, barbies, cientos de peluches y cualquier gilipollez anunciada en televisión y disponible en el ToySArus o como se escriba.

Y yo con el esqueleto a medio montar de “construye tu propio cuerpo humano”.

Felices Fiestas!



love me forever
febrero 22, 2008, 12:01 am
Archivado en: madre no hay más que una, narcisismos

mi madre se ha propuesto acabar con mi vida sexual

y está tomando medidas drásticas.

braguitas

para ello me ha comprado un kit de braguitas estilo dadanoias, y de la talla S para que así parezca que estoy gorda.



sms
diciembre 18, 2007, 9:01 pm
Archivado en: madre no hay más que una, narcisismos

mensaje enviado por MAMI:

como t has levantado hoy?

responder mensaje? OK/NO

mensaje respuesta:

incorporandome hacia delante, y colocando primero el pie izquierdo en el suelo.



un día cualquiera durante la cena…
noviembre 7, 2007, 7:40 am
Archivado en: extrarradio, madre no hay más que una

hemos preparado tortilla de patatas con cebolla, mi madre me ha echado bronca, como siempre, porque utilizo tanto aceite de oliva como mi abuela. (Él, también a veces, me dice que parece que me lo beba, el aceite)

Mi hermano detrás cortaba jamón -3 jotas – estraperlo – muy rico – viva el Prat!

Luego mi madre comentaba lo que explicaban esta tarde en la SER: unos han preparado un documental de una hora sobre las canciones más bailadas en España. Salen canciones que van desde Tengo una Vaca Lechera o Paquito Chocolatero, hasta el Aserejé, pasando por Para hacer bien el amor hay que venirse al sur de la Carrá, Mi Carro (me lo robaron) o el propio Bailando de Alaska. Así hasta sumar unas veintitantas.

Están todas. Por lo visto se han basado en las listas de la SGAE… a saber, son también las canciones que más royaltis ingresan. Otras, no obstante, parece ser que son cosecha propia, de los que han hecho la selección.

Yo: Claro, es que hay algunas por las que no se pagarán derechos…y no saldrán en la SGAE

Mi madre: Imaginate, Tengo una Vaca Lechera…esa no paga derechos, es como la Internacional Socialista.

(silencio)

Yo: … Sí, mama, lo mismito…. No tenías otro ejemplo más a mano?

Mi madre: me ha salido así.

—-

para que no se diga



sigo en el limbo
octubre 12, 2007, 3:55 am
Archivado en: extrarradio, madre no hay más que una

Como según el ayuntamiento ya no estoy residiendo en El Prat, ni tan siquiera en el país, esta semana he procedido a entregar los papeles para que me vuelvan a dar de alta en el padrón.

Rellené los impresos que me habían adjuntado en la misma carta en la que me decían que ya me habían dado de baja. Como vuelvo a estar en el nido paterno necesitaba una autorización especial de mis padres, en la que uno de ellos debía justificar mediante papel firmado y fotocopia del DNI que yo, su hija, efectivamente, residía en ese piso.

Hasta aquí fácil.

Por no perturbar la paz mesiánica de mi padre ante la pantalla de su ordenador, pedí a mi madre que se hiciera una fotocopia del DNI. Cuando regresó del trabajo le extendí el formulario para que simplemente firmara.

Mi madre hizo un garabato.

-Mama, eso también puedo hacerlo yo.
-Pues haberlo hecho tú, es que las cosas que me pides…
-Coño, es que es un documento oficial, no te costaba nada firmar bien.
-Ya he firmado bien, qué más quieres, si total, no se lo van a mirar.
-Jodó, es que no se parecen.
-El qué?
-Coño mama, las firmas, que no se parecen.
-Bueno, es que no me sale mejor.
-Pero el día del DNI bien que te salió…
-Uff, ya, pero no me sale más.

Así acabó el tema.

Me dirigí días después al ayuntamiento, les llevé la carta, mi DNI, mis papeles, y el garabato de mi madre. La burocracia como en toda oficina pública empezó a resplanceder ante mí cuando me dijeron que debía coger un número y esperar mi turno. En ese momento había tres mesas de atención al ciudadano y un solo chico sentado, estando ya en ese mismo momento atendido. Yo cogí el papelito. La chica esperó y cantó mi número. Di dos pasos y me senté frente a ella. Le expliqué mi situación de no-residente-en-ninguna-parte. La chica contempló el documento y el borrón de tinta.

-Perdona, pero aquí tenía que firmar tu madre.
-Ya, y lo hizo.
-Pero es que estas firmas no se parecen en nada.
-Ya, lo sé, eso le dije yo.
-Pero…
-A mí no me mire. Créame, si hubiera falsificado la firma le hubiera puesto más gracia…
-Yo no te estoy diciendo que la falsificaras…
-Es que no lo hice, eso lo hizo mi madre.
-Pero es que de verdad, no se parece en nada.
-Ya…dígamelo a mí…
-Pero es que así yo no puedo tramitar el alta.
-Cómo que no?
-Es que no se parece la firma. Y si dentro de unos meses tu madre viene quejándose de que te hemos empadronado en su casa sin su consentimiento, ella podría hacerlo, y nosotros no podríamos probar de ningún modo que esto es su firma, porque según su DNI su firma es otra.
-Créame, si mi madre viene aquí a montar un pollo por algo, será precisamente porque no me habeis dado de alta.
-Ya, pero por si acaso, yo no puedo ni debo darte de alta. Las firmas no se corresponden.
-No insista con lo de la firmita, que yo ya lo tenía muy claro.
-Pues eso. Te doy otro documento?
-Por favor, faltaría más.
-Procura que esta vez firme mejor.
-Sí, le diré que practique.

Sigo sin empadronarme. Estoy segura de que si fuera en vísperas de elecciones no me habrían puesto tantas pegas.




Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.