Mientras agonizo.
A Addie Bundren la introdujeron en el ataud al revés. Para que de ese modo su vestido de boda no se ahuecara. Así tenía la cabeza en los pies y los pies en la cabeza.
Antes había hecho prometer al inepto de su marido que la enterraría con sus antepasados, allá en Jefferson.
otras penumbras

“nuestros antepasados empezaron delimitando en el espacio luminoso un volumen cerrado con el que hicieron un universo de sombra; luego confinaron a la mujer al fondo de la oscuridad, porque estaban convencidos que no podía haber en el mundo, ningún ser humano, que tuviera la tez más blanca”
Tanizaki “El Elogio de la Sombra” 1933
imagen: Hanawa Gingo, Complex Image 1935
san que?
Me dan miedo los dragones.
No sé que comprarme para Sant Jordi.
Estimados lectores-turistas, agradecería que desalojaran mis librerías predilectas. Reconózcanlo, nunca leerán ese libro, ni tampoco la persona a la que se lo van a regalar. Ken Follet es un escritor de mierda. Paul Auster es un farsante que no sabe acabar ni una sola historia y viste su incapacidad de “asombroso giro narrativo”. Ni usted ni yo nos hemos leído nada de Zafón, nada que vaya más allá de su contraportada. Kundera está sobrevalorado y la nueva literatura japonesa también.
Devuelvanme mi único gesto absolutamente egoista.
Vayan a su casa a mirar la tele.
No me parecerán más inteligentes porque paseen con “La Catedral del Mar” o con “100 años de Soledad” bajo el brazo.
Aire!