la turista un millón


la taxista
agosto 1, 2008, 6:43 pm
Archivado en: horta, narcisismos

La otra noche se me hizo tarde y me cerraron el metro, así que tuve que coger un taxi. Estuve caminando un buen rato, agobiada por el calor y bastante cansada, hasta que finalmente un taxi pasó por allí.

Abrí la puerta y me senté. No me fijé en su cara hasta que no se giró y dijo algo así como:

-Hola buena noche, donde desea que la lleve?

Con una ligera voz de pito que solo había escuchado en los restaurantes chinos y japoneses falsos. Mi taxista era una china. Yo sabía que desde hacía tiempo habían empezado a aparecer autoescuelas exclusivas para chinos, se las detecta por sus carteles escritos en chino, y porque dentro del coche solo van chinos. Pero no estaba al tanto de que estaban ampliando su mercado de explotación. Es decir, ya no solo controlan las tiendas de ropa al por mayor, y algún que otro supermercado pequeño haciendole la competencia a los pakistanís, o fruterías, algún que otro bar de tapas (con más voluntado que otra cosa) o la venta de CDs y DVDs piratas …sino que están dando el salto al transporte de pasajeros. Yo hice todo este análisis rápidamente más que nada porque me extrañó la situación, pero no le di más importancia, porque al fin y al cabo son gente muy eficiente, o al menos que se desvive por hacer lo mejor que puedan su trabajo y siempre hacerlo con una sonrisa.

Así que le dije donde quería ir. Y ella parpadeó. Se lo repetí. Ella sonrió y volvió a parpadear. Descubrí que era inútil esforzarse más, que la calle tenía un nombre raro, completamente en catalán, sin posibilidad muy esclarecedora de traducción, y que ella no tenía ni zorra de dónde estaba.

-No preocupes. Tú me dices como llegar, si?

-Eh…no. Yo no sé como llegar.

-Ah….entonces utilizamos esto, correcto?

Señaló con el dedo un gps. Pensé que estaba salvada, pero luego me acordé de aquella noche que un taxista, dejándose llevar por el gps se metió en contradirección en una calle del Eixample, y su única excusa fue “que a veces la máquina tenía errores de precisión”.

Suspiré y volví a repetir el nombre de la calle. Ella empezó a introducirlo sin mucho acierto. Lo deletreé. Empezó a escribirlo bien, pero en la pantalla no salía nada muy coherente. Fue cuando descubrí que lo estaba buscando por nombre de población. Le pedí que parara. Que volviera hacia atrás y escogiera Barcelona. Ella se alegró de saber que no tendría que salir de la ciudad. Volví a deletrearle la calle. Y apareció. Al menos apareció una parada de Metro con ese nombre.

-Ok. Pulsa ahí, a ver que aparece.

-Sí, sí.

Salió un listado de todas las calles que había cerca de esa parada de metro. Incluida la que a mí me interesaba. Le pedí que la seleccionara, y entonces me preguntó por el número. Pero no se trataba de un número, sino de un cruce lo que yo conocía. Así que le dije, que en realidad era un cruce de dos calles. Ella le dió a un botoncito, y magicamente salió un listado de todas las intersecciones que hay en una de las calles más larguitas de Barcelona. Le dije el nombre de la que buscábamos. Ella sonrió y parpadeó. Le volví a repetir el nombre. Ella no dejó de sonreir y parpadear. Se lo deletreé. Ella fue introduciendolo en la pantalla táctil hasta que lo localizamos. El destino ya estaba seleccionado, el gps calculó la ruta.

-Vale, ya está, ahora giraremos a la derecha.

-Vale, muy bien, si el cacharro lo dice.

Y ella en ese preciso momento conectó el taxímetro.

La ruta fue tranquilita, de hecho conducía muy bien, y cada vez que girábamos y tomábamos otra calle ella me hacía saber exactamente por donde íbamos. Todavía dudo de si lo hacía para que yo le mostrara mi aprobación, o para que me aprendiera de una puta vez como se llega a casa del chico con el que llevo saliendo un año. En caso de que fuera la primera opción la cosa es bastante inútil, porque como no conduzco no estoy al tanto de las calles que son de ida, y las que son de vuelta en Barcelona, yo siempre me muevo por el subsuelo. En el caso de que fuera la segunda opción la cosa también es bastante inútil.

Cuando estábamos llegando, ella volvió a girarse para decirme que ya casi habíamos llegado. Algo así como: “Señores pasajeros, estamos a punto de tomar tierra, les recordamos que durante estos minutos es completamente obligatorio el uso del cinturón y que no abandonen sus asientos”.

Para acabar de rematar la jugada, cuando paró para que me bajara se le caló el coche.

En ningún momento abandonó la sonrisa.



el paseo
abril 9, 2008, 1:56 am
Archivado en: horta

me ha dejado una colección de películas cursis junto a la cama, y galletas saladas en el armario. He prometido recoger mi ropa, todavía dentro de la maleta.

Ha bajado a pasear porque se le caían las paredes encima, y no le salía nada a derechas. Ha salido un tanto marchito por la puerta, como resignado a caminar 4 kilómetros y volver con el mismo vacío. Me he hecho la promesa de no llamarle ni enviarle ningún mensaje (ni pornográfico, ni cursi, ni tontito). Es como cuando yo me dejo a propósito el teléfono en casa, o dejo que se muera sin bateria, o me callo durante una mañana entera.

Espero que llueva un poco, sé que le gusta mojarse y jugar en los charcos.
Un poco, al menos hasta que vuelva a casa, vaya a ser que se resfríe.

También espero que se encuentre algo bonito por la calle, o en el parque, y vuelva a casa como los críos, acelerado y diga algo así como: “No te lo vas a creer!!”

Y todo lo demás.



Estoy hecha una mocita.
febrero 2, 2008, 8:18 am
Archivado en: horta, narcisismos

-cuando vengas cómprame tabaco.
-sólo tengo 5 € para pasar todo el fin de semana.
-Bueno, pues invierte 2,85 en un paquete de Camel
-….

Iba ensimismada conmigo misma y me pasé de largo el bar de abajo. Tuve que volver hacia atrás. Debo haber entrado unas 6 o 7 veces. La mayoría de las veces a comprar tabaco. Una vez incluso me comí un bocadillo. Y me bebí una fanta.

Quizá aquello sentó un precedente.

El bar estaba lleno, busqué con la mirada al dueño y le hice un gesto con la mano para que me activara la máquina. El hombre se acercó desde el otro extremo y dijo algo que no conseguí entender. Me quité los auriculares.

-Cómo?
-Que si tienes la edad?
-Estás de coña?
-Tienes la edad?
-Joder si tengo la edad. Claro!
-Seguro?
-Por supuesto.
-Pero seguro seguro?

no sabía si me tomaba el pelo o hablaba en serio. Yo estaba en estado catatónico.

-Si quieres te enseño el DNI.
-Enséñame el DNI.
-Me acabas de alegrar la noche, te lo digo así.
-Por qué?
-Porque me estás echando 10 años menos de los que tengo. Joder!

No me quitó ojo a lo largo de todo el proceso de sacar tabaco de la máquina, que fue un poco más largo de lo habitual porque la escena me había desconcentrado y metía sólo monedas de 5 céntimos.

Le saludé cuando salía, y él agitó la mano.

Debe ser mi nueva crema hidrantate.
O el viejo calvo del bar le ha empezado a dar a las drogas duras.



mañana voy
octubre 30, 2007, 11:15 am
Archivado en: extrarradio, horta, narcisismos

los compañeros del departamento bromean acerca de mis viajes de vuelta ( a veces también de los de ida). En la frase anterior la palabra viaje debería exactamente escribirse así: VIAJE.

Según los últimos estudios la manera más rápida de llegar al Prat debido a las recientes (en realidad siempre ha sido así, lo que pasa que ahora es de dominio público) incidencias de RENFE sería la siguiente:

-Ir hasta Girona
-Coger un vuelo internacional con destino Dublín o Berlín
-Coger un avión de vuelta con destino Barcelona
-Una vez en el Aeropuerto de Barcelona, también conocido como Aeropuerto del Prat o Aquello que hay más allá de crater del AVE tomar un Taxi que me lleve a mi casa.

Pero claro, es que casi nos separan dos ríos, y en tu barrio hace mucho frío. Y entre el tiempo que me paso yendo y viniendo me va a dar para escribir una novela por tomos. Sobre todo desde que empiezo el día desayunando a lo Proust.

Por lo visto, dicen que el poeta maldito desde que me conoce no es ni poeta ni maldito, se ha medio echado a perder. O está perdido del todo. La última vez le sorprendí consultando un catálgo de cortinas y escogiendo una de color café con leche. Desde entonces, disimula y se esconde el catálogo de IKEA bajo una portadilla de Henry Miller…no me engaña, tiene zapatillas de andar por casa.

No se lo reprocho, he colonizado una silla y hay fuentes que afirman que tengo un pijama de franela en un cajón guardado.

Estos días salgo de casa con mochila y barritas energéticas, equipada, a mis padres les digo que es por si me vuelvo a quedar atrapada en medio de ninguna parte, intentando cruzar la frontera, cual espaldamojada.
Es que a veces, llegar al otro lado del Llobregat se hace imposible.



más que agua es aguarrás
septiembre 12, 2007, 8:01 pm
Archivado en: extrarradio, horta

trabajo de noche, y cama prestada.
Una ducha de madrugada para arrancar el olor a tabaco y a cerveza de la ropa, de las manos, del pelo.
Y silenciosamente, con pisadas de elefante, te despierto sin querer.

Trabajo de noche e insomnio hasta casi de mañana.
Y tu despertador. Y tú.
Temprano, trabajo de día.

Y se te lleva la mañana
de la misma manera que a mi me traen los gatos.

Había olvidado que tenemos a un vecino tatuador, y como tal, tiene licencia para poner jevi en dolby sorround con premeditación y alevosía justo cuando yo sueño, que sueño que te sueño..

En diagonal descubro que ya es de día, que me duelen todos los músculos, y que no son horas.
Curiosamente en esa duermevela reconozco el grupo, es lo que tiene tener amistades de todas las etnias, que acabas escuchando de todo, e incluso recordando las letras.

Marea— A la mierda primavera.


P.D. sí, Paco, este post va dedicado a ti, con mucho cariño.




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