no me gusta que la gente se quede fuera de la conversación, perdida o desorientada. Al menos cuando estamos todos “en familia”. Así, que, a pesar de mi pereza “faré uns centims” (pequeña explicación) y con grandes trazos, de los Satsuma y los Choshu.
Como ya sabeis en el Japón “pre-Imperialista”, había un Emperador y un Shogun. Shogun era un cabecilla militar, que ejercía el gobierno, y el Emperador era más bien un lider religioso, una especie de Papa, figura simbólica. La dinastía de shogunes más conocida por nosotros, los ignorantes occidentales, es la de los Tokugawa, que gobernaron durante el periodo de Edo (aproximadamente 1600-1867), nombre que recibía la capital en ese momento (Tokyo). Vale, ahora empecemos.
Esto no siempre fue así, ni fue todo tan claro, entre militares todo es una cuestión de tensiones y de enfrentamientos. Japón antes de esto había sido un conjunto de reinos cada uno gobernado por su propio Clan, en pugna constante por conseguir el poder sobre los otros. Las edades de la historia de Japón reciben el nombre de los diferentes Clanes que lo gobernaron. Durante 1475 al 1605 se vivió un periodo constante de guerras y luchas por conseguir el poder que acabó con la subida al “trono” del Clan Tokugawa y a la vez con la unificación de Japón, al ser sometidos los demás clanes.
Unos de los clanes que salieron perdiendo fueron los Satsuma y los Choshu, situados al suroeste del archipiélago. Se trataban de unos clanes muy fuertes, poderosos, con un buen ejército, y capaces de hacerle frente al Shogun. A pesar que después de la subida al poder de los Tokugawa estos clanes “tuvieron trato preferente”, es decir, no estaban tan sometidos como los otros, el resentimiento, la frustración y la mala leche siguieron ahí. .
Cuando en 1854, después de la llegada del Comandante Perry, el Shogun Tokugawa no tuvo más remedio que abrir fronteras, la crisis interna se desató. Estos clanes del suroeste, vieron en este acto un síntoma de debilidad, y veían con muy malos ojos la llegada de más y más occidentales, y la posible “desintegración de la nación” (jejejeje). De este modo, se montó una especie de golpe de estado para derrocar al Shogun, utilizando al Emperador como excusa y a la vez como figura simbólica del alzamiento. Si el Emperador era el salvaguarda de la cultura y la fe japonesa, debía actuar para salvar al país de las zarpas de occidente. La “intención” de estos clanes, era derrotar al Shogun y restaurar todo el poder de nuevo en las manos del Emperador. Así se desató una guerra civil entre ambos bandos, los defensores del Shogun, y las Tropas Imperiales (no, Tom Cruise no estaba). En 1867, el Shogun Tokugawa se rinde, y acepta la propuesta de “Gobernar Japón a través de un consejo de señores feudales”.
Esto era muy bonito en la teoría, pero dificil en la práctica. Los Satsuma y los Choshu, estaban ahí para hacerlo dificil. Fueron los Clanes de Satsuma y Choshu, o mejor dicho, los provinientes de estos clanes los que actuaron activamente en la creación de la Cosntitución Japonesa, los que adoptaron el modelo “prusiano” y los que formaron el ejercito.
A pesar de todas las reformas que se hicieron, y el caracter “progesista” de crear una Constitución, de la abolición del sistema de Castas, del establecimiento de la propiedad privada, y la eliminación de Monopolios, la mayoría de las reformas fueron siempre de caracter económico, y siempre dirigidas a poder hacer frente al mercado Occidental. En si la Constitución eran una cosa muy vaga, no muy clara, que acababa por establecer que el Emperador poseía soberanía absoluta. A pesar de que existía un Parlamento y se creaban partidos políticos, estos no escogían a los ministros, y los que tomaban las dicisiones eran la élite burocrática (principalmente provenientes de Satsuma y Choshu). Finalmente también se estableció que las Fuerzas Armadas debían obediencia al Emperador.
Con el anterior cuadro no queda muy claro quien mandaba realmente, pero entre lineas se puede entender que los que realmente cortaban el bacalao, eran los burócratas y sus influencias. Es decir, Satsuma y Choshu.
Por poner una figura, presentaré al general Yamagata, originario de Choshu, de familia samurai. Había viajado por Europa, conocía Occidente, aceptaba la modernización de Japón (quizá porque entendía que era algo inevitable) pero era consciente de que no debían permitirse que las ideas occidentales “minaran” los valores tradicionales. Solo le faltaba declararse de centro. Japón, le debe a él la creación de las Fuerzas Armadas.
Estableció el ejercito nacional basado en el reclutamiento, eliminando de este modo el privilegio de la casta samurai de ser los únicos con derecho a llevar espada. Desde 1873, todos los hombres japoneses sanos debían servir al ejército durante 3 años y 4 años más en la reserva. La mayoría de la población masculina aprendió a leer y a escribir en el ejército, y lo que leían era básicamente propaganda nacionalista y libros sobre ética samurai. Se les enseñó que no debían cuestionarse las políticas imperiales, ni mostrar juicios personales, el Emperador era la cabeza, y ellos las extremidades.
Ya os podéis imaginar el resto.
(dicen que la influencia de los de Satsuma y Choshu en la política -y economía, porque es lo mismo- japonesa todavía existe)