la turista un millón


telegrama
agosto 1, 2009, 12:37 pm
Archivado en: correspondencia

ando por finlandia

buscando autobus

avisare si me come un oso

(en este teclado no hay acentos)



el regreso
octubre 3, 2007, 11:43 pm
Archivado en: correspondencia, extrarradio

Querida Mamá,

yo y mis libros, y mis cosas acumuladas, y mi desorden, (y mis crisis pre-menstruales,menstruales y post-menstruales) regresamos a casa, y no sólo por Navidad.

Me temo que vas a tener que poner la tabla de planchar y la aspiradora en otro sitio.

Mil disculpas.

Tu hija, que vuelve.



Desde Tokyo con rencor
septiembre 29, 2007, 3:53 am
Archivado en: correspondencia

recibí ayer este email de parte del estudiante de la ETSAB que está pasando este curso en Waseda

Konnichiwa Celia San.
¿Pero que les has hecho a la delegación de Waseda?,
acabo de hablar con ellos y las palabras mas oidas han
sido “wine” y “fiesta”. Despues de ver la foto en la
playa lo he entendido todo y me han dado la mas grande
de las envidias de no estar en Bcn por la Mercé.

y yo miro disimuladamente al techo mientras silbo…



notificaciones
septiembre 25, 2007, 1:11 am
Archivado en: correspondencia, japonismes

Estimado sr. Arrebatos:

Por mucha confianza que nos tengamos, no le permito, bajo ningun concepto, que se me apropie usted de mi material literario, y que además, para más inri, me vaya usted alcoholizando a los estudiantes de la universidad de Waseda.

Sirva esto como aviso, y precedente, para que no vuelva a pasar nunca más. Se imagina que empezara yo, de un día para otro, a relatar sus viajes en taxi? o sus siestas lúdico-festivas?

No perdamos la compostura y los buenos modos.

Atentamente, a sus pies y de rodillas

Doña Celia.

P.D: para muestra, un botón

japoneses en la barceloneta



archivos recuperados
agosto 17, 2007, 11:19 pm
Archivado en: correspondencia, narcisismos

creo que, a pesar de que él nunca me correspondió, mis mejores textos fueron culpa suya.

miércoles, 24 de marzo de 2004

Mallorca, 84 Barcelona

Hoy he tenido una conversación interesante, con un personaje de lo más interesante.

Ha sido en el Bar de la universidad, (mi asiduidad a los bares y a las conversaciones en estos va camino de convertirse en un feo vicio…).

El tema de la conversación era “La Espuma de los días” (bonito libro que espera su regreso al hogar, y que mientras tanto ocupa ocioso y encantado un lugar en la cabecera de mi cama junto a una lámpara que una vez sufrió un atentado contra su integridad física a manos del que, ironías del destino, es el propietario original de dicho libro).

Mi interlocutor era uno de los pocos profesores del departamento de composición (lugar de mi antiguo trabajo, y del que me repudiaron con muy poco tacto) que todavía tiene la decencia y el buen gusto de saludarme y entablar conversación conmigo.

Acababa de salir de un examen, un examen sobre patologías en edificios antiguos; manchas de humedad y grietas (un día miraré tus grietas, es decir, las de tu casa…si se deja y no se hace un ovillo sobre si misma cual gato…dicen que las personas acaban pareciéndose a sus animales domésticos…¿porqué no habría de hacerlo también un edificio?). Un encanto de examen en que los profesores nos han hecho hacer ejercicios dignos de natación sincronizada, hasta que todos estábamos en la posición adecuada; las sillas perfectamente alineadas, con dos sillas vacías entre alumno y alumno (yo he abandonado un acogedor rincón de la clase para acabar sentada a metro y medio de la pizarra y al lado de la mesa del profesor…he sentido vértigo y agorafobia), todos a la vista de los profesores, de manera que así no sacáramos apuntes, ni chuletas, ni nos enviáramos mensajes con los móviles (eso de lo que actualmente yo carezco).

He salido de la clase en cuanto he podido, y en cuanto he sido incapaz de seguir inventándome respuestas, y me he ido al bar, a tomarme algo y a gorrear un cigarro (porque desde que pillé tremenda gripe y una tos crónica llevaba semanas sin fumar y obviamente sin comprar tabaco…exceptuando una vez, que fue por puro disimulo, y por tener una excusa para estar en un sitio en el que por lo visto era mejor que no me vieran….excusa: he venido a comprar tabaco).

Por lo visto los cartelitos de “Fumar mata” y “Fumar produce impotencia” han causado su efecto, y el índice de fumadores por metro cuadrado ha bajado drásticamente. Al final, aprovechando que este profesor me saludaba le he pedido un cigarrito, que me ha ofrecido muy gustosamente y me he quedado un rato hablando con él.

Apenas debe tener unos 35 años, es delgado (prácticamente tísico), con ojeras, y va camino de quedarse en poco tiempo calvo. Tiene unas gafas cuadradas y grandes cubiertas de polvo. [...] Además, es arquitecto (aunque no ejerce como tal), da clases en la universidad como profesor asociado (eso equivale a un escaso sueldo de 80.000 pesetas mensuales y a hacerse cargo seguramente de más de 100 alumnos en una sola clase). De vez en cuando traduce libros (yo he tenido la grata sorpresa de ver su nombre en alguna contraportada de un par de libros que circulan por mis estanterías) porque dice que sino no llegaría a final de mes (de hecho hoy me ha confesado que nunca llega a final de mes y que siempre acaba en números rojos). Para más inri el personaje escribe novelitas y cuentos, y por lo visto está bien considerado….pero de todos es sabidos que de la literatura no se vive….a no ser que escribas tocharros tipo bestsellers que se inventen una historia a su medida y a eso le llamen “dosis de realidad”….

Todo esto le da un aspecto taciturno, de conversación entrecortada, de voz casi asfixiada, de boca seca y manos temblorosas. Y con una ligera sonrisa que a veces no sabes si es de amargura o de que está de vueltas de todo.

[...]

Hemos estado hablando de libros y de felices coincidencias, de cosas que te acaban sorprendiéndote, y curiosidades. El tema ha virado hacia Boris Vian, y el libro que según él había leído en la crítica y que a él personalmente le encantó: “La espuma de los días” (O los nenúfares asesinos). Nos hemos reído con la coña de Jean Sol Partré, y le he comentado que me extrañó esa insistencia en meterse con la nausea y las referencias a vómitos y ascos y toda la coña que se lleva el libro.

Claro, a mi contaron una vez (y como soy una crédula me lo creo todo) que Jean-Pol Sartre le robó la mujer a Vian.

Pero por lo visto la cosa no es exactamente así.

Sartre y Vian eran bastante amigos. A pesar de que tenían una relación amor-odio de las que hacen historia se llevaban muy bien. De hecho, si La Espuma se publicó fue gracias a Sartré, y además se dedicó a hacer publicidad del libro, que por lo visto le encantaba, y dijo que era una de las mejores novelas que se habían escrito nunca.

Estas cositas siempre son curiosas de saber.

Luego me he ido al estudio, porque no tenía dinero para comer, y me he recalentado la comida china que me había sobrado de la noche interior. Esta precariedad estudiantil, de escaso sueldo, y de mi pequeño sueño (vicio y capricho) de indepencia me ha sumido en un estado de bancarrota que roza el encanto Bretoniano. Luego he escrito esto…por escribir(te) algo.

Saludos y arrullos.

Yo.

P.D:

Escaleras

No pensamos demasiado en las escaleras.

Lo más bonito de las casas antiguas eran las escaleras. Y son lo más feo, lo más frío, lo más hostil los más mezquino de los edificios de hoy en día.

Deberíamos aprender a vivir mucho más en las escaleras. Pero ¿cómo?

“Especies de espacios” Georges Perec

P.P.D: Hay escaleras que suben, y otras que bajan.




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