la turista un millón


una de cine
mayo 6, 2010, 6:24 pm
Archivado en: architecture, cine

El otro día vi “Home ¿Dulce hogar?”. Es un título infumable, deberíamos habernos quedado con el escueto “Home” del título original.

Es esta una de esas películas que te gustan si- y sólo si- eres capaz de entender de que va.

Toda la historia se centra alrededor de una familia que vive en una casa aislada, en medio de la nada. Hablan a gritos, ríen, juegan todos juntos, comparten el baño compulsivamente, son extrovertidos en sus sentinmientos y definitvamente felices.

Un plano general nos descubre como la casa en la que viven está colocada justo al lado de lo que parece una autopista abandonada. La casa queda a un lado, y el camino a la civilización al otro. Ellos han ocupado el tramo de carretera que queda justo ante su casa, lo que podríamos llamar “habitar”. Es un lugar que han usurpado y han hecho suyo. En él juegan, toman el sol. Se les acumulan los muebles, las pelotas, la ropa tendida, una piscina de goma, y todas estas cosas/basura que las personas somos capaces de generar a nuestro alrededor y que hacen que colonicemos un espacio.

Así que tenemos 3 elementos centrales que marcan la historia: la familia (papá -cabeza de familia-, mamá -ama de casa-, hija guapa -parásito-, hija inteligente -maniática-, niño pequeño -niño pequeño), una casa y una autopista abandonada.

Después de la presentación general la acción comienza el día en que un coche es divisado en la autopista. La autopista colindante lleva en obras desde que el mundo es mundo, y nunca tenía intención de acabarse, en el pasado, alguna vez, se había hecho el amago de finalizarla, pero afortunadamente -para ellos- todo había quedado en agua de borrajas. Que la autopista se llegue a poner en marcha es un miedo sepultado en sus consciencias, algo así como confirmar que el diablo existe, o temer a un cancer. Viven con ese poso, casi sin darse cuenta, pues nunca ha llegado a pasar realmente nada. Pero esta vez no va a ser así.

Los operarios de la construcción aparecen una mañana, alterando la rutina, el orden físico y temporal del día a día de la familia. Llegan con sus ropas uniformadas, sus colores fluorescentes y les arrebatan el “campo de juegos” que habían adquirido por derecho. No solo eso, también les cortan la comunicación directa con el camino que lleva al pueblo, quedando, literalmente, al margen y al otro lado del mundo.

Toda la película es un ejercicio de demostración de los problemas espaciales del habitar, entendiento el habitar como un “estar en un lugar, no solamente físicamente si no  además como un estado mental”. Una demostración del habitar y de los límites, desde el límite más general y territorial al más conceptual y mínimo que es el que dibuja nuestra propia persona. Primero son eliminados los límites originales (expansivos y susceptibles a variar dependiendo del propio acto de habitar” y luego son impuestos unos nuevos límites (determinados por la barrera física del quitamiedos de la autopista). Segundo, el espacio de la autopista deja de ser simplemente la zona delimitada por el quitamiedos hasta expanderse allí donde el sonido-ruido que genera la circulación de los coches llega. Tercero, de vivir aislados y solos los protagonistas pasan a vivir expuestos y a la vista de todo el mundo quebrando otra vez esa membrana invisible que envuelve todo núcleo familiar.

La ocupación del espacio se invierte, ya no es la familia que invade con su vida los terrenos de la autopista, ahora es la autopista en si la que invade completamente los terrenos colindantes, de manera que la casa, con la familia incluida son tragados por la autopista.

El espacio íntimo de cada uno de los miembros de la familia desaparece progresivamente a medida que el ruido se hace más y más insoportable e invasivo. Y mientras desaparece aquello que define lo que es un individuo, los protagonistas se van desfigurando y degenerando más y más, hasta que ya dejan de ser personas, de ser ellos mismos, completamente anulados al carecer de algo tan elemental como un lugar propio.



mis teorías / mis tonterías
mayo 25, 2009, 11:00 am
Archivado en: cine, frikismo

Hoy lo comentaba, aunque la cosa se quedó a medias.

Efectivamente, si Harry el Sucio se jubilara y pasara por sus peores momentos de próstata sería sin lugar a dudas, Clint Eastwood en Gran Torino.

Peeeeeeero, lo que no tanta gente sabe es que si juntas a Harry el Sucio con Disney, y lo agitas en una coctelera de Pixar, sale, sin lugar a dudas: Up.

fíjense, que hasta mantienen la pareja racial, y el chico que acompaña al viejete es “oriental”.



se nos murió un ruiseñor
diciembre 23, 2008, 3:18 am
Archivado en: cine


you know how to whistle don’t you?
abril 24, 2008, 6:18 pm
Archivado en: cine

dedicado a Portorosa

vale

quizá alguien necesite verlo de un modo más claro. Entiendo que algunos sean reticentes a las películas en blanco y negro. Que tal en dibujos animados¿?

bueno, tampoco es tan complicado. Una vez más. Pensad que hasta Bugs Bunny lo entendió a la perfección.



el tiempo
marzo 27, 2008, 8:54 pm
Archivado en: cine, illustration & manga | Etiquetas: ,

Dolor

de

cabeza

hoy no doy para más

Que pasaría si Saul Bass hubiera diseñado los títulos de crédito de Star Wars?

No sabeis quien es Saul Bass? Mal vamos…
algo por aquí




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