japanizeme


san que?
Abril 22, 2008, 9:09 pm
Guardado en: catalanidades, literaturas, narcisismos

Me dan miedo los dragones.

No sé que comprarme para Sant Jordi.

Estimados lectores-turistas, agradecería que desalojaran mis librerías predilectas. Reconózcanlo, nunca leerán ese libro, ni tampoco la persona a la que se lo van a regalar. Ken Follet es un escritor de mierda. Paul Auster es un farsante que no sabe acabar ni una sola historia y viste su incapacidad de “asombroso giro narrativo”. Ni usted ni yo nos hemos leído nada de Zafón, nada que vaya más allá de su contraportada. Kundera está sobrevalorado y la nueva literatura japonesa también.

Devuelvanme mi único gesto absolutamente egoista.

Vayan a su casa a mirar la tele.

No me parecerán más inteligentes porque paseen con “La Catedral del Mar” o con “100 años de Soledad” bajo el brazo.

Aire!



TENFE
Octubre 26, 2007, 12:19 am
Guardado en: catalanidades, españolismos, externos, extrarradio

Lo cuentan en El Periódico

A las 13.46 horas, los 50 pasajeros que el martes aguantaban estoicamente un viaje en uno de los autocares fletados por Renfe, desde Gavà hasta Barcelona, estallaron en un aplauso. Es que hasta un paseo turístico les brindó Renfe. El aplauso escondía frustración, nervios y mucho mosqueo.

El autocar había salido a las 12.26 de la estación de Gavà. Policía. Informadores varios. Al fin, un asiento y un vehículo con destino directo. En el interior del autocar, quien más quien menos contaba el rosario de horas perdidas y se aferraba a que, al fin, llegarían directos a Barcelona. Claro que eso era solo una suposición inocente.

Tan cerca y tan lejos

Ninguno de los pasajeros esperaba que a la altura de Montjuïc el conductor se confundiera y empezara un recorrido turístico por Barcelona. Todo fue rápido. El conductor, un señor recién venido de Galicia en misión Renfe, iba siguiendo a otro autocar que, al parecer, conocía la línea. Los pasajeros veían el final cerca y alguno hasta decía que hoy podría salir un poco más tarde.

Todo había ido bien, pero en Montjuïc empezaron los problemas. El conductor perdió al vehículo guía y empezó a seguir a otro autocar y, sorpresa, este era un bus turístico. En un abrir y cerrar de ojos, los pasajeros notaron que algo no andaba bien. La visión del Estadio de Montjuïc fue el primer interrogante. Miramar, una exclamación. El muelle, la señal de alarma y la primera broma: “Acabaremos en Mallorca”.

Guiando al conductor

Un joven tomó las riendas y señaló al conductor que ese no era el camino. Consenso rápido entre los pasajeros. Enfilarían por Paral·lel. El autocar cogió la rotonda por un carril equivocado. “¡No! A la izquierda”. Lo consiguió. Los pasajeros respiraron y empezaron a mirar el reloj, pero la ruta turística no había acabado. Ni las quejas. Ni las risas porque en la Renfe, decía una mujer “mejor reír que el cabreo lo llevas todo el día”.

Todo el mundo pensó que, al fin, todo estaba solucionado y dejaron el liderazgo al joven. Craso error. El joven también pensó lo mismo. Era lógico. Se veía la fuente de la plaza de Espanya, pero el conductor no asoció esa fuente con el fin del trayecto.

Gritos, alarma. “¡A la izquierda!”. Esta vez no y la Gran Via se tragó el autocar. En Gran Via, los pasajeros ya no sabían si reír o gritar. “¡Que se abran las puertas!” decía un joven. “Él no tiene la culpa”, lo defendía una mujer. “¡Ay, la Sagrada Família”, clamaba
otra. Y el vehículo se caló. Silencio. Julia Gaitán cogió el mando. El conductor, obediente. La mujer con señas pidió ayuda a un urbano. Este ni caso. Quejas y pitidos al urbano. Solidaridad con el conductor, que encarriló con más seguridad el camino. “Que nos volvemos a Gavà”, decía una pasajera.

Aplausos de felicitación

Pero en plaza de Cerdà dio la vuelta. Otra discusión. Que sí se puede dar la vuelta en la calle de Mèxic. Que no, que sí, que no. En la esquina, todos aguantaron la respiración. Se puede o no se puede. Sí, se pudo. Al final de la calle de Mèxic, vieron las dos torres venecianas.

El conductor se tranquilizó. Un sonoro aplauso. La gente lo felicitó. “Él no es Renfe”, dijo una mujer. “Ya se podría saber el camino”, dijo otra más crítica. La gente se bajó con prisa en el cuerpo. De repente, se acordaron de que llegaban tarde. Solo unos turistas preguntaban qué pasaba. No esperaban ver el mar. Sorpresas de Renfe.

CATALINA GAYÀ

 



GATCPAC…lo cualo?
Septiembre 19, 2007, 4:25 pm
Guardado en: architecture, catalanidades, japonismes

La delegación de estudiantes (2) que han llegado desde la universidad de Waseda (Tokyo, Japón) a Barcelona, con intención de estudiar al GATCPAC y la arquiectura moderna en tiempos de la segunda República (cosa de la que se supone que yo soy como mínimo una experta) (y además premiados!) ya se han puesto en contacto con mi persona.

O al menos se pusieron en contacto con lo que podían encontrar de mi persona a las 8 y media de la mañana y por teléfono.

Mandangüebos.



dominguerismo o el paraiso del goretex
Agosto 15, 2007, 12:15 am
Guardado en: catalanidades, narcisismos

resumiendo

Forges

el agua helada

P.D (aka cabronada):

Te veo y pienso que a los poetas nunca les deberían permitir llevar pantalones cortos, al menos por encima de la rodilla. De hecho, a los poetas, sólo se les debería fotografiar de cintura para arriba. Entonces me acuerdo, ahora sí, de las imágenes de Cortázar en los “Autonautas de la Cosmopista” y sus ridículas piernecilas y sus pantaloncitos cortitos por encima de las rodillas.

Comparo la imagen mental con la tuya, tus piernas blancas y las bermudas.
Y he de reconocer, que en esto, tienes mucho más estilo que tu maestro.

cortazar perdiendo la compostura


Cortázar, perdiendo todo el sex-appeal



San Juan (hisashiburi)
Junio 24, 2007, 10:11 pm
Guardado en: catalanidades, narcisismos

San Juan es de estas fiestas que en mi caso siempre roza la absurdidad. No recuerdo una fiesta de San Juan en condiciones, ni tranquila, ni nada. Siempre tiene que ser una especie de desastre, aquello que lo ves venir, pero que no hay manera.

Recuerdo San Juanes de todo tipo, pasados por agua, fríos, calurosos. Recuerdo un San Juan, en que toda la troupe fuimos atrapados por una entrega tardía en la universidad, y nos pasamos la noche bebiendo poco, criticando mucho a los profesores, y mirando el reloj, conscientes de que el día siguiente iba a ser algo así como laboral.

Recuerdo otro San Juan en la playa de El Prat, con Pedro comatoso sobre la arena, yo depresiva y triste, y pasando un frío terrible.

También estuvo aquel San Juan que fuimos a la Mar Bella, y tardamos casi cuatro horas de reloj, gracias al servicio de autobuses nocturnos de nuestro estimado pueblo…

Pero por norma general mis sanjuanes consisten en buscar algo interesante, de sitio en sitio y verbena en verbena descubriendo que llego demasiado tarde y que ya está todo cerrado. Si voy a la playa, ese año no ha tenido éxito. Si me quedo en Las Casitas de la Seda, todo el mundo está en la palya, si voy a casa de un colega, por alguna movida hay mal rollo y la cosa se vuelve aburrida o insostenible.

Y algo así fue anoche. Comprobar que tras años y años, el rollito SanJuanero de “vamos a tal sitio a ver que hacen” o “vamos a aquel otro que me acaban de llamar y parece ser que está bien” es lo que sigue vigente. Y acabas haciendo kilómetros arriba y abajo durante toda la noche.

No he sido consciente hasta esta mañana de que quizá sí que bebí un poco mucho. Que no probé coca en toda la noche, a pesar de las múltiples veces que me ofrecieron el bizcochito en todas sus variantes, fruta confitada, piñones, crema, cabello de angel…Que me encontré con mi tío, el chico, y me amenacé con decirselo a la abuela….

Parece también que todos, excepto las novias de mis amigos, dicen estar contentos de que haya vuelto…claro, que con alcohol, después de los cantos a la patria (asturias patria querida) viene el momento efusivo de exhaltación a la amistad (tía, cuanto te quiero, menos mal que has vuelto te echábamos de menos, no era lo mismo sin ti)

En fin, coño, que yo también me alegro de haber vuelto, que no hubiera sido lo mismo un año sin mi noche absurda de rigor.