la turista un millón


compensaciones
Febrero 19, 2009, 1:11 am
Archivado en: aforismos, narcisismos

quedo con mi madre para comer, como casi cada miercoles, y por una vez en mucho tiempo llego temprano. La llamo, “estoy abajo”. Susurra: “estoy en una reunión, no puedo bajar”…Respondo, “ah”. Sigue susurrando, “creo que bajaré en un cuarto de hora”. Respondo, “vale, te espero en La Central”. Ya no susurra, “uy! controlate!!”.

Mi madre trabaja en el punto más peligroso de toda Barcelona. Encima de La Central.

Así que me meto a desgana en la librería, porque sé que estoy a régimen de libros y que arrastro en el bolso Las Benévolas, y empiezo a mirar estantes. Empiezo por la sección de comics. Continuo con la de Ensayos sobre Literatura. Me entretengo en la zona de Poesía Española e Iberoamericana. Leo algunos. Pienso en que debería reservarme El Romancero Gitano…no es el que tenía mi madre editado por Losada (exactamente esta edición…yo lo perdí)…pero tiene una cantidad obscena de páginas de análisis. Continúo, me hace gracia como en exagerados momentos de chovinismo la poesía catalana ocupa casi tanto como la poesía universal. Entonces encuentro una traducción de unos poemas de Kavafis, mira por donde, a Kavafis siempre me lo he leído en catalán. Es lo que tiene. En la sección de fotografía localizo uno que llevo un par de años buscando, y descubro que aunque no está mal, no pertenece -exactamente- a la época que me interesa. Paso practicamente de largo la sección de arquitectura – me deprime. En el apartado de arte hay de todo un poco. De hecho hay muchas cosas. Demasiadas. Infantil, nada nuevo de Pablo Auladell. Literatura italiana sin traducir, siguen sin traer el Barone Rampante. Tendré que encargarlo, pero no hoy. En el apartado de literatura hebrea siempre hay cosas que parecen interesantes. Sigo. Hay unas ediciones preciosas de literatura juvenil en inglés, como si fueran libros antiguos, está Robinson Crusoe, Peter Pan, Sherlock Holmes, y todos esos libros que debería leer cualquier niño antes de cumplir los 12. Luego hay más…la sección de literatura inglesa no traducida cada vez es más grandota. En el apartado de literatura oriental, queda apuntado hasta próximo aviso Kokoro, de Sôseki Natsume. Llego hambrienta a la sección de BestSellers.

Llevo unos 40 minutos en la librería. Y mi madre sigue sin aparecer. Me arrastro hacia la zona de literatura española e hispanoamericana…y mi movil empieza a sonar. Le he puesto una música muy kika, y me da un poco de vergüenza cuando suena en público -soy consciente que las alternativas musicales que se me ocurren son todavía peores, así que no lo cambio-  es mi madre. Antes de que me de tiempo a contestarla la veo aparecer desorientada por la sección de literatura infantil.

-Tardona.

-No es culpa mía, no me iba a largar de la reunión, porque sí.

-Tengo hambre.

-Has visto algo?

-Algo de qué?

-Llevas más de media hora aquí y no has visto nada?

-He visto cientos de libros.

-Pues escoge rápido uno, como compensación por hacerte esperar.

-Pero escógelo rápido que a esta hora no nos van a dar de comer a ninguna parte.

He cogido, no muy convencida, el que tenía justo delante. No sé como saldrá el experimento. Imagino que mal. Leer a Loriga después de Las Benévolas… va a ser como tomar de postre un Calipo después de haberse zampado un asado argentino.



yo también quiero
Febrero 26, 2007, 1:16 pm
Archivado en: aforismos, japonismes

como Luri voy a intentar escribir unos aforismos, peroen mi caso sobre Japón.

Como tenía mis dudas sobre qué era exactamente un aforismo lo he buscado en el DRAE

aforismo.

(Del lat. aphorismus, y este del gr. ἀφορισμός).

1. m. Sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte.

 

 

aclarado este punto los he dividido por temas. De momento tengo solo tres, pero es que estoy de resaca marital y cuesta volver a la rutina cínica y oscura.

Restaurantes

“Ante la duda, deberíamos escoger, aquello que en la fotografía, nos parece más humano”

Con la gente

“La sonrisa, siempre es lo que nos salvará, de parecer monstruos. Nadie odia a los imbéciles.”

En el metro

“Tu hombro está para apoyar a los amigos, y también a los desconocidos”

—discúlpenme la osadía—