Archivado en: narcisismos
sueño muchas veces que vuelvo al piso viejo de mis padres, allí donde viví hasta casi los 20 años. En sueños siempre vuelvo, y vuelvo siendo cosnciente de que ya no vivo allí, pero por alguna extraña razón vuelvo a tener las llaves, o vuelve a ser nuestro, o alguna cosa parecida.
Anoche fui con mi hermano, en sueños, cogimos el ascensor y regresó el sueño recurrente. Cada vez que vuelvo a tomar en sueños ese ascensor se hace más pequeño. Era un ascensor normal, pero en mis sueños es un ascensor mengüante por entregas. Anoche mi hermano y yo tuvimos que acoplarnos contra la pared del fondo aguantando la respiración, hombro con hombro, mientras el ascensor subía lento y agonizante los pisos iban pasando por delante de nuestras narices, a un centímetro escaso.
Era como estar dentro de un ataud, o una estantería de Ikea.
Yo me ponía de puntillas para que no me diera en los pies.
Como rige la tradición de mis sueños, el ascensor se detuvo entre dos plantas. Mi hermano y yo, inquietos pero no aterrados, pusimos las manos contra la pared de efrente, allí donde se supone que debía haber las puertas, y lo hicimos subir como si subieramos unas escaleras de pared. Salimos en el siguiente rellano, porque decidimos que no era necesario seguir allí dentro por más tiempo.
Es curioso, yo vivía en un tercero, pero ese ascensor es eterno, y aunque abandone a mitad de camino siempre acabo subiendo unos tramos más de escalera.
Hablamos con un vecino de que no podía ser, ese ascensor cada vez iba peor y era más pequeño. “No, es que vosotros os habeis hecho más grandes, pero siempre fue así”. El niño y yo asentimos, era un argumento irrefutable. Pero era cierto que funcionaba mal, y le acompañamos hasta la terraza a revisar el motor. Nos metimos en el cuartucho de máquinas del ascensor y salimos por una puertecita a la terraza del edificio, allí había un motor agonizante que nada tenía que ver con el que supuestamente pusieron en el 98 cuando los de la Generalitat amenazaron con precintarlo si no lo renovábamos. Aquello era como una máquina de vapor y perdía piezas cada dos por tres.
Fue entonces cuando encontramos el cadaver. Era pálido y húmedo, como un pescado panza arriba.
Entonces si que tuvimos miedo.
Ya está, dentro de poco se me convocará a una cena de exlumnos de EGB.
Parece ser que el magno evento se organizó, fíjate tú, a través del facebook. Ya hubo una cena hace un par de meses y la gente quedó tan encantada de la vida que han decidido repetir.
Yo no fui a la primera, no estoy en facebook, pero una de mis mejores amigas del cole, a la que no veo desde hace 3 años largos, que si que tiene cuenta en el facebook, y sí que fue, y es mucho más sociable que yo, pensó que la próxima no me la podía perder, así que me ha localizado vía mail para decirmelo. Ha incluido foto del primer evento.
Me ha hecho tanta gracia ver según que tripas en la foto que me ha pasado que no he podido decir NO.
Imagino que llegado el momento me dará una pereza terrible y me arrepentiré…pero tengo que reconocer que hay bastante morbo en ver como ese grupo de críos que hacíamos juntos EGB (y en algunos casos también el instituto, pocos, muy pocos) ya son prácticamente treintañeros, padres de familia, separados, barrigones, asalariados y asalariadas y todo lo demás.
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Ha escrito el sr. Luri un post sobre un cuadro de Ingres y una foto de Julian Moore, y no he podido abstenerme de contestarle, pero el comentario se me ha ido de madre así que lo dejo aquí suelto y ancho, para que luzca un poquito.
A Ingres pintar cuerpos no es que se le diera muy bien especialmente, y hay pruebas. Pero no es un dársele bien por pereza, es otra cosa, los cuerpos de Ingres desaparecen dentro de los ropajes para volver a salir otra vez por una manga o un cuello. Y cuando lo hacen lo hacen esplendorosamente y parece que tengan su vida propia más allá de la otra parte del miembro que se vea por otro descuido del ropaje. Ahora bien, en este caso la Odalisca, oh dios!, va completamente desnuda, sólo un pañuelo repleto de arabescos y filigranas le recoge el pelo a modo de turbante, y los turbantes como su propio nombre indica turban. Porque de todas las partes del cuerpo en la que se podría haber puesto esa tela para taparse las espléndidas caderas o la curva de su pecho derecho, sólo aparece en la cabeza. Fíjese que mientras la Moore tiene la cabeza descubierta, es una tela –prácticamente un trapo, mucho más pobre que el turbante turbador de la Gran Odalisca- la que cubre sus caderas y sus pechos.
Así pues, estando como he dicho la Gran Odalisca desnuda y pudiendo todo el cuerpo mostrarse libre de ataduras y de encajes encima de ese diván, por qué esa pierna desarticulada? En la postura actual del cuerpo de la muchacha la pierna izquierda a penas sí se vería, quedaría oculta, esta vez por su propio cuerpo y no por una tela –que en el fondo no deja de ser una segunda piel solo que un poco más exuberante. Pero siempre nos quedaría la duda de que realmente estuviera completamente desnuda, puesto que existiría una parte del cuerpo que no se ve. Si nos fijamos justo debajo del cuerpo de la Odalisca hay una tenue seda, blanca como tienen que ser las sedas, que se arremolina y recoge de cualquier modo debajo del cuerpo prácticamente marmóreo de la Gran Odalisca, esta misma tela vuelve a aparecer otra vez, del otro lado justo por debajo de la curva del pecho izquierdo, quizá esa misma tela realmente acabara recogiéndose y envolviéndose sobre la pierna izquierda tapándola, y si esto fuera así la odalisca ya no estaría completamente desnuda. Ingres dibuja esa pierna desarticulada que sobresale de la pierna derecha casi como un apósito, como si la Odalisca misma se retorciera cual arabesco, como confirmación pura y dura de que no hay nada, absolutamente nada, que tape el cuerpo de la Odalisca excepto su propio cuerpo. Eso y el turbante turbador, que como la canción indica, se lo ha quitado todo menos el sombrero.
Y si seguimos por las telas, fíjense ustedes, la importancia de los detalles, quizá el cuerpo de la Odalisca parezca un poco falso, aunque inevitablemente desnudo, pero todo lo que hay a su alrededor, desde el abanico hasta la tela de raso que cuelga a modo de cortina (con ricos bordados dorados), el diván de terciopelo azul, la pipa de fumar, el cojín (sólo un cojín! No como la Moore que necesita ni más ni menos que cinco!) o ese medallón repleto de joyas olvidado como si no tuviera valor alguno a un lado del rotundo culo de la Gran Odalisca todo es tremendamente real, tan y tan real, que qué duda cabe, por fuerza, la modelo debió existir y se la puede encontrar, vaya usted a saber, en cualquier sitio, y además, sin duda alguna, es posible que se desnude del todo si usted se lo pide y se quite hasta sus joyas más valiosas. La Moore, en cambio, cuerpo proporcionadamente real, aunque no desnudo, si no pudorosamente tapado por un trapo cualquiera, se asienta sobre un montón de cojines (cinco cojines cinco) y unas telas que no son telas porque no se puede saber de que material están tejidas, está envuelta en un escenario que parece tan artificial que cuesta asegurar que realmente la Moore misma sea real.
Y es por eso que la Gran Odalisca de Ingres será siempre grande, y por y sólo por, esa pierna izquierda suya que no deja lugar a dudas.
o sea.
la pija de la muerte lucía un bronceado dorado de esos que solo se puede permitir una rubia que sabe como tostarse al sol y que usa cremas bronceadoras a 100 € el decilitro. Iba acompañada, cómo no, por un perrito que tenía pintas de ser un doberman jibarizado, de este modo tenía el cómodo tamaño necesario para meterlo en el bolso y llevárselo a la playa. Tenía también, la sonrisa perfecta de la gente de casa bien.
todavía no sé que coño pintaba en un vagón de la renfe.
el perro que la acompañaba, siempre fiel, se llamaba César. César iba a pasar las próximas semanas en una residencia canina en la zona alta de Barcelona a 30 € el día más extras, con descuentos especiales si la estancia superaba la semana. Allí lo sacarían tres veces a paseo, le darían de comer su comida especial y le pondrían un acondicionador fantástico después de bañarlo, para que así su pelo luciera más negro y fantástico. Tendría su propio espacio, y aunque pudiera hacer amistad con otros perros estarían bien acondicionados y nada de jaulas. Por las noches siempre se queda alguien vigilando a los perros y duerme con ellos.
imaginémonos la escena. Los animales cenando sus latitas gourmet, su pienso extra qualité, perfumados con su acondicionador, y el inmigrante de turno calentandose un tupper en un microondas, para luego dormir en un camastro en un armario empotrado mientras los chuchos disponen de 3 m2 mínimo.
Continúo. César el perro iba a pasar las próximas semanas mientras su dueña, la pija de la muerte -edad máxima 22 años- se iba de viaje a Dubai. El año anterior ya estuvo en China. Siempre viaja con El Corte Inglés, porque en su agencia de viajes están en todo, absolutamente todo. Fíjense, quién iba a pensar, que hasta le indicaron que los viajes organizados a Argentina sólo se organizan en invierno porque allí es verano, y que en cambio, ahora, allí, quién lo iba a decir, es invierno.
La pija de la muerte debió ir a un buen colegio de pago con clarísimas deficiencias en cuanto a geografía. Pero no se lo tendremos en cuenta porque ella es políglota. Y una chica que a parte de buenas tetas y sonrisa perfecta sabe usar la lengua siempre tendrá un futuro brillante por delante. Y es que sí, tiene la suerte de que su padre sea ruso y con él siempre procura hablar en ruso para practicar.
Sus grandes frases en ruso son: papá necesito otra Visa Oro. Papá he visto un bolso de Louis Vuiton divino de la muerte. Papá creo que mi coche es demasiado viejo, no puedo ir por ahí con un modelo del 2006. Papá crees que debería usar cheques?. Papá me encanta este diamante. Papá estoy embarazada.
La pija de la muerte, se lamentaba de los pocos hoteles y aparthoteles que permitían la estancia con animales de compañía. Deberían ser más considerados, después de todo, se trataba de animales pequeños y mansos, de esos que están acostumbrados a mear dentro de casa porque son tan pequeños que practicamente ni mean, animales tan bien educados que pueden incluso comer a la mesa como el que más.
Estoy segura de que César se sabe pelar las gambas mejor que yo.
Era por eso, que desgraciadamente, César iba a pasar sus vacaciones en una residencia canina en lugar de poder ir a Dubai…por que total, ya se lo llevó una vez de vacaciones, y total, tampoco fue para tanto, 500 € enviarlo por cargo, y así asegurarse de que el animal iría mínimamente holgado, y no como en la bodega de un avión que ya se sabe como va todo dentro.
Sí, yo lo sé, tengo varios conocidos trabajando como mozos de carga en el aeropuerto de Barcelona, y alguno de ellos ameniza las tardes de verano explicando como han mareado a un caniche perfumado que iba en un transportin rosa.
En fin, la pija de la muerte, era tan pija, que ni siquiera sudaba a pesar de que no funcionase el aire acondicionado en el vagón de la renfe y lleváramos una hora de trayecto.
Archivado en: japonismes
el chino del barrio, haciendo tu vida más llevadera,
también en verano.





