la turista un millón


Rarezas
Febrero 27, 2009, 4:15 pm
Archivado en: narcisismos

1. En la linea 4 del metro entra un chico con un anillo en la nariz estilo vaca. Va cargado con un monopatin de dos metros de eslora, que coloca atravesado entre su asiento y el de enfrente para que no moleste. Saca un libro de bolsillo de su bolsillo grande y se pone a leer. Me parece reconocer de lejos que pone Herman Hesse. Unas cuantas paradas después la chica a la que ha acorralado contra el cristal le pide permiso para salir y bajarse del vagón. El chico le aparta el monopatín y le deja salir, acto seguido ocupa el sitio de la chica y se arrincona contra la ventana – si es que a las ventanas de los vagones del metro se les puede considerar tales- y sigue leyendo. Hoy no llevo el mp3, así que una especie conversación medio susurrada me llama la atención. Como soy una cotilla intento localizar la fuente. El chico del anillo de vaca en la nariz está leyendo en semi-voz alta su libro. Como si leyera en voz alta la lección de clase  – monotonía de lluvia tras los cristales-.

2. Después de llevar cinco minutos en el restaurante me doy cuenta de que lo que parece ser mi ex-novio está sentado en la mesa de enfrente. Me indigno porque forzósamente he pasado por delante suyo y no se ha molestado en decirme nada, cuando por norma general es excesivamente efusivo para estas cosas. Me cabreo porque acercarme yo implicaría tener que dejar de comer sola y mantener una conversación con alguien. Pero pesa más el despecho a saberme ignorada. Me esquiva la mirada y evita enfocarme. Habráse visto!. Me fijo un poco más y me empieza a corroer la duda; y si no es él? Y sin embargo lo es!. Dudo. No sé. Cojo el teléfono y lo llamo. Si me contesta el sosia de enfrente será él, y si no… seguramente también sea él porque es norma de la casa olvidarse el movil, extraviarlo, o no escucharlo. Da tono, otro tono, y me contesta. Me contesta el teléfono pero no el tipo de la mesa de enfrente. El del teléfono efectívamente es él. Pero el de la mesa de enfrente ya no sé quien es.

-Celia? eo? me has llamado?

se me había olvidado mantener una conversación al teléfono, estoy en estado de shock ante el descubrimiento.

-Sí, sí, perdona, soy yo.

-Hola? estás empanada, eh?

-Eh…sí…ya…-susurro- tío, tengo sentado en la mesa de enfrente a tu doble, te lo juro.

-Qué me dices!? Y se me parece?

-Joder, he estado a punto de ir a echarle bronca por no saludarme.

-Jajaja, capaz eres!

-Te lo juro, es clavado a ti – sigo hablando mientras estudio la forma de la nariz, de las cejas, el labio inferior, la barba, la colocación de los lunares, el tipo de ropa, las manos sobre la mesa…hasta las ojeras

-Tiene el pelo largo y sucio y barba de un par de semanas?

-…te has vuelto a dejar el pelo largo?

-Sí chiquilla, no te acuerdas?

-No…no me acuerdo. Este lleva el pelo corto, como cuando tú te lo cortas pero te crece un poco…

-Pues no soy yo.

-Pues tío, tienes un hermano gemelo bastardo andando por el mundo.

-En el Prat??

-No. Estoy en Barcelona.

-Waaaala, como mola.

-Es aterrador.

Después de haber colgado el teléfono sigo mirando al doble misterioso y sigo estudiando sus rasgos. Los tejanos desgastados y las zapatillas medio rotas también son muy de él. Pero resulta que no, que es otro.

3. Hoy nos han aprobado una portada para un catálogo de una exposición que lleva la siguiente foto:

De Prada + Ferrater + Bendito

De Prada + Ferrater + Bendito. Instant City, 1971

Les ha gustado mucho, han dicho que era una imagen muy sugerente. Por lo menos no han dicho que era una imagen penetrante.



endevé
Febrero 25, 2009, 9:52 pm
Archivado en: extrarradio

me bajo del bus, delante del instituto conocido en todo el pueblo como La Modelo – en honor a la mítica prisión barcelonesa. Paso por delante del Cementerio Viejo y su tapia blanca. Cruzo por el parque mal iluminado. Un grupo de chavales sentados en unos bancos bajo la luz de una farola hablan y gesticulan.

Cuando me ven esconden las manos. Es condición de todo adolescente fumarse los porros a escondidas para no levantar sospechas, así que guardan todos a la vez las manos en los bolsillos para disimular. Y continuan la conversación como si nada.

Cuando estoy a su altura logro captar algunos fragmentos.

Endevé!

Es verdá, es verdá! Que ahora macuerdo!! Que la Jenny cuando era pequeña estaba gorda que te cagas.

Sí tío, sí. Y si sabes eso, pues ya no está tan buena.

Mi camino continua, y paso por delante del Bar El Enanito. En su letrero hay dibujado uno de los enanitos de Blancanieves (versión Disney) con una jarra de cerveza en la mano.

En la siguiente esquina paso por delante del Bar Calimero. En el cartel un Calimero muy conseguido lleva una pata de jamón a la espalda y alza una alita con una jarra de cerveza.

Paso por delante de dos talleres mecánicos.

Y luego por delante del almacén distribuidor de películas porno.

Una señora me riega las plantas encima.

Y finalmente llego a casa de mis padres.

Si es que vivo en un pueblo super completo, coño.



adelina
Febrero 24, 2009, 7:31 pm
Archivado en: frikismo

adelina es la portera del edificio en el que está el estudio. No es que sea uno de esos edificios repletos de oficinas, es más bien, un edificio típico del ensanche de Barcelona, no excesivamente antiguo (seguramente será de principio de los años 30), en el que vive gente, y en alguna planta pues hay una consulta de dentista o algún abogado despistado.

Nosotros estamos en la última planta. Dónde también vive la portera.

Es decir, se trata de una portera de esas a la antigua, que se sienta en su cuartito de delante del ascensor, y mira a través de los visillos colgados en los cristales, y se tapa las rodillas con una manta para no coger frío.

Y por qué hablo de Adelina? pues porque sí. Porque cuando ella está de servicio, y no en su casa 8 plantas más arriba, la puerta de entrada al edificio está abierta y no es necesario meter la llave. Porque cuando ve que llegas cargada con botellas de agua o paquetes de papeles, siempre se adelanta a llamar al ascensor, te da conversación mientras baja, te abre las puertas del mismo y te las aguanta para que puedas acceder – si te despistas pulsará por ti el botón.

Siempre te dice hola y adiós, te pregunta como estás, y en su cara redonda nunca falta una sonrisa simpática.

A mí las personas de este tipo siempre me ponen nerviosa y me cabrean. De hecho no las soporto. A mí la simpatía babosa de la gente me incomoda, la encuentro excesiva. Pero con Adelina no puedo, no puedo enfadarme. Aunque sepa en todo momento quien entra y quien sale. Aunque se anote mentalmente si llego tarde o salgo acompañada. Me cae bien. Y eso que se pasó dos semanas llamándome Cecilia porque a mí me dio apuro corregirla. Cuando le miras a los ojos no se le ve malicia…de hecho no se le ve gran cosa, pues parece que no te mire fijamente, debe ser un efecto de cristales gruesos de las gafas. Tiene una mirada transparente, pero a la inversa. Como si el mundo a su alrededor no fuera más que una bruma.

Parece un poco autómata. Con ojos de cristal de una muñeca.

También tiene los pies pequeños. Y lleva siempre calzado ortopédico.

Es rara.

De hecho debería darme miedo.

Pero no puedo.

Es Adelina.



compensaciones
Febrero 19, 2009, 1:11 am
Archivado en: aforismos, narcisismos

quedo con mi madre para comer, como casi cada miercoles, y por una vez en mucho tiempo llego temprano. La llamo, “estoy abajo”. Susurra: “estoy en una reunión, no puedo bajar”…Respondo, “ah”. Sigue susurrando, “creo que bajaré en un cuarto de hora”. Respondo, “vale, te espero en La Central”. Ya no susurra, “uy! controlate!!”.

Mi madre trabaja en el punto más peligroso de toda Barcelona. Encima de La Central.

Así que me meto a desgana en la librería, porque sé que estoy a régimen de libros y que arrastro en el bolso Las Benévolas, y empiezo a mirar estantes. Empiezo por la sección de comics. Continuo con la de Ensayos sobre Literatura. Me entretengo en la zona de Poesía Española e Iberoamericana. Leo algunos. Pienso en que debería reservarme El Romancero Gitano…no es el que tenía mi madre editado por Losada (exactamente esta edición…yo lo perdí)…pero tiene una cantidad obscena de páginas de análisis. Continúo, me hace gracia como en exagerados momentos de chovinismo la poesía catalana ocupa casi tanto como la poesía universal. Entonces encuentro una traducción de unos poemas de Kavafis, mira por donde, a Kavafis siempre me lo he leído en catalán. Es lo que tiene. En la sección de fotografía localizo uno que llevo un par de años buscando, y descubro que aunque no está mal, no pertenece -exactamente- a la época que me interesa. Paso practicamente de largo la sección de arquitectura – me deprime. En el apartado de arte hay de todo un poco. De hecho hay muchas cosas. Demasiadas. Infantil, nada nuevo de Pablo Auladell. Literatura italiana sin traducir, siguen sin traer el Barone Rampante. Tendré que encargarlo, pero no hoy. En el apartado de literatura hebrea siempre hay cosas que parecen interesantes. Sigo. Hay unas ediciones preciosas de literatura juvenil en inglés, como si fueran libros antiguos, está Robinson Crusoe, Peter Pan, Sherlock Holmes, y todos esos libros que debería leer cualquier niño antes de cumplir los 12. Luego hay más…la sección de literatura inglesa no traducida cada vez es más grandota. En el apartado de literatura oriental, queda apuntado hasta próximo aviso Kokoro, de Sôseki Natsume. Llego hambrienta a la sección de BestSellers.

Llevo unos 40 minutos en la librería. Y mi madre sigue sin aparecer. Me arrastro hacia la zona de literatura española e hispanoamericana…y mi movil empieza a sonar. Le he puesto una música muy kika, y me da un poco de vergüenza cuando suena en público -soy consciente que las alternativas musicales que se me ocurren son todavía peores, así que no lo cambio-  es mi madre. Antes de que me de tiempo a contestarla la veo aparecer desorientada por la sección de literatura infantil.

-Tardona.

-No es culpa mía, no me iba a largar de la reunión, porque sí.

-Tengo hambre.

-Has visto algo?

-Algo de qué?

-Llevas más de media hora aquí y no has visto nada?

-He visto cientos de libros.

-Pues escoge rápido uno, como compensación por hacerte esperar.

-Pero escógelo rápido que a esta hora no nos van a dar de comer a ninguna parte.

He cogido, no muy convencida, el que tenía justo delante. No sé como saldrá el experimento. Imagino que mal. Leer a Loriga después de Las Benévolas… va a ser como tomar de postre un Calipo después de haberse zampado un asado argentino.



bonitos
Febrero 18, 2009, 7:04 pm
Archivado en: japonismes

me los voy a comprar todos!!!!

http://www.e-yamashiroya.com/f/2f/humohumo/index.htm

(bueno, cuando sea solvente)