la turista un millón


para todo lo demás….
Diciembre 29, 2008, 11:52 pm
Archivado en: narcisismos

vestidito mono y sexy ….49 €

pintalabios rojo putón verbenero que resista más de dos sorbos a la copa de vino … 15 €

rioja viña albina blanco semidulce para acompañar los bombones (home made) de pimienta de jamaica…12€

medias de rejilla marca carrefour -usar y tirar- … 5€

que no se me queme la cena …. 500 puntos

que el escote palabra de honor no se me venga abajo en toda la noche…no va a tener precio.



jugándome la herencia
Diciembre 26, 2008, 10:31 pm
Archivado en: la familia y otros animales, madre no hay más que una, narcisismos

Durante mi infancia las navidades siempre fueron bastante duras. No es que mi familia pasara penurias económicas, no es eso, es otra cosa. Yo soy hija de una madre liberal, trabajadora, universitara, republicana y toca cojones, para más señas.

Así que mis regalos de infancia fueron siempre (SIEMPRE) de carácter púramente didáctico y orientados a incentivar y fomentar mi desarrollo intelectual.

Nunca (NUNCA) me regaló una muñeca. Las Barbies tenían la entrada prohibida en esta santa casa. Según mi madre (me lo sé de memoria): prolonga una imagen estereotipada de la mujer reduciéndola a unas medidas obsoletas y falsas. O sea que no. La mama no te va a comprar una Barbie.

Mi madre no me compró una Barbie, me compró una figurilla del cuerpo humano, modelo femenino, a montar pieza por pieza, el esqueleto, los organos blandos, y con el suplemento especial “modo embarazo”.

Desconocía ella que en lugar de estimular mi intelecto estaba fomentando exclusivamente mi hipocondríaquismo.

Así que, a pesar de ser republicana algo caía para reyes, más que nada para compensar el hecho de que seguramente mis primos hubieran arrasado y destrozado los regalos de Noche Buena.

yo ya podía matarme y esforzarme en mejorar la letra y hacer listas super específicas en mis cartas a los Reyes Magos o Papá Noel, ya podía mandarlas por duplicado “por si acaso”. Dejar turrones en la ventana y copitas de moscatel para sobornarlos. Nada.

A mí lo único que me traían eran libros, muchos libros. Juegos de mesa tipo “Memori”. La gracia de “construye tu propio cuerpo humano”. Juegos de construcción Lego. Lapices para dibujar, acuarelas, oleos y caballetes. Atlas y enciclopedias. Y ropa.

El Niño no tuvo mucha más suerte. Y aunque consiguió balones de futbol y sus legos eran mucho más sofisticados que los míos (tenían motores y hélices), nunca pudo jugar ni a vaqueros ni a soldados…porque “una pistola no es un juguete”. Una vez consiguió un arco con flechas de ventosas…se podía considerar que entraba en la categoría de “deporte”. La misma suerte corrieron las espadas.

Las navidades y sus regalos eran duros, pero relativamente suaves mientras estuviéramos protegidos del mundo jugando en nuestros cuartos mezclando mi lego de construcción con el mecánico de mi hermano y levantando estructuras surrealistas.

El gran problema era regresar al colegio, y sufrir el puto agravio comparativo de ver como al resto del universo le regalaban videoconsolas, muñecas que cagaban y meaban, barbies, cientos de peluches y cualquier gilipollez anunciada en televisión y disponible en el ToySArus o como se escriba.

Y yo con el esqueleto a medio montar de “construye tu propio cuerpo humano”.

Felices Fiestas!



se nos murió un ruiseñor
Diciembre 23, 2008, 3:18 am
Archivado en: cine



la fuga
Diciembre 19, 2008, 9:31 pm
Archivado en: la familia y otros animales

-cuántos años tenías?

la abuela ronronea un poco y se pone colorada. “19″-dice

-y él?

Se tapa la cara con una mano  y sonríe. “20″ – dice.

Mi abuela se fugó con el que sería mi abuelo cuando ella tenía 19 años. Por aquella época (cerca del mesozoico) estas cosas se estilaban mucho en la comarca. Era una manera infalible de obligar a las familias a permitir el casamiento.

No es que las respectivas familias de cada uno estuvieran en contra de alguno de ellos, no era nada personal…simplemente no había dinero para según que cosas…y lo de alimentar más bocas les daba pánico.

Así que se fugaron. A dónde fueron hasta hace poco había sido un misterio. Parece ser que nadie se había atrevido a preguntarlo, a pesar de ser algo que inquietaba, es decir, en esa zona no había autobuses de línea, ni paradas de tren, ni alfombras voladoras. Solo campos y el muro de Sierra Nevada al fondo. Por mucho que hubieran echado a anadar, tras 5 horas de camino habrían llegado a otro pueblo en las mismas condiciones que el acababan de abandonar.

Simplemente no se fueron a ninguna parte. Se escondieron en casa de una amiga de mi abuela, que de rebote era prima segunda de mi abuelo. Y allí estuvieron.

Y luego?

Luego volvieron. Primero mi abuelo, y luego, unos metros detrás, mi abuela. Para no levantar sospechas.

Los padres de mi abuelo eran dueños de la posada del pueblo. La Mama Lela y el Papa Leles tenían 6 hijos. Todos varones. Aunque a nadie le entusiasmó la idea de la pequeña fuga, la Mama Lela estaba loca de contenta porque por fín iba a tener una hija.

Los dos se instalaron en la posada. No los casaron porque ella estuviera embarazada. La mirada de indignación de mi abuela ante la pregunta lo corrobora. Simplemente se casaron.

Allí nació mi tío el mayor. Y también mi madre. Luego mi abuelo se fue a hacer el servicio militar. A Larache. Eso que suena a vasco pero que resulta que es árabe. “Tanger, Tetuán, Ceuta y Melilla” -canturrea mi abuela.

-cuanto tiempo estuvo?

“18 meses” – y se estira la falda sin levantar la vista.

-y te escribió cartas?

“pobre de él que no me escribiera” – dice con orgullo y risa – “claro que me escribió”.

-y que te decía?

“cosas”-punto.

-y las tienes?

“claro que las guardo”-duda- “no, las rompí todas y las tiré…”-vuelve a dudar-”ya estábamos aquí en Barcelona, y no tenía sentido seguir guardándolas”.

hoy me toca llevar a la abuela al médico de la cabeza, como ella le dice. Yo, por si acaso, desde hace unas semanas le pregunto por cosas.



como si tuviera quince
Diciembre 18, 2008, 7:48 am
Archivado en: narcisismos

no por mirar fijamente el móvil va a sonar antes.

ni por llevármelo a la cocina mientras ceno.

ni por dejarlo junto a la bañera mientras me baño.

ni por colocarlo al lado del ordenador…