la turista un millón


afu
Noviembre 27, 2008, 5:47 pm
Archivado en: narcisismos

el frío ha llegado a caceroladas. Da miedo mirar el termómetro, es como la certeza de una muerte inmininente.

Estoy por hibernar.

Que no me llamen hasta que pase abril.

Le van a dar por culo a las navidades.



preferiría no hacerlo
Noviembre 25, 2008, 7:19 pm
Archivado en: architecture, frikismo, narcisismos

Le he dicho a mi jefe que no quiero hacer un trabajo que me ofrece y no se lo cree. Le he dicho que no tenía tiempo, que tenía otros encarguitos, que no iba a poder dedicarme a ello. Ni caso. Le he dicho directamente que me daba muuucha pereza.

-Es que me da pereza.

-Pero si te vamos a pagar!

-Es igual, me da pereza!

-No puedes decir eso!

-Sí sí que lo digo. Yo ya estoy titulada no me podeis encargar estas cosas.

-Pero si es un trabajito de nada.

-No no no. Ya me conozco vuestros trabajitos de nada. Van a ser muchas horas.

-Por eso, pero te pagaremos.

-Es como prostituirme.

-No digas eso mujer!

-Que no.

-Sólo tú puedes hacerlo, no podemos buscarnos a otra persona, habría que explicarselo todo.

-Bueno, todo es empezar.

-No comprendes que nos eres imprescindible!?

-No cuela.

-Sí sí. No podemos vivir sin ti.

-Así sólo conseguiréis que me vuelva a largar del país. Yo me voy a Japón, te lo juro.

-Nos iremos contigo!

-Ni hablar!

-Y si nos buscamos a otra persona y tú le explicas lo que hay que hacer?

-Yo??? Como que yo se lo explique? Pero si el trabajo es para vosotros.

-Pero eres tú la que controla mejor este tema. Y piensa en que esto repercutirá positivamente en las arcas del departamento, y será más dinero para ti. Un proyecto de 5 años.

-Dios Santo, 5 años más trabajando para vosotros. No.

-No?? Pero de verdad, si sólo tú puedes hacerlo.

Morritos. Me ha puesto morritos. Y no ha servido absolutamente de nada lo que yo dijera. Es de esos hombres impermeables. Me pregunto si utilizará esa misma técnica cuando se va de ligoteo.

Anoche llegué a casa y ya me había enviado un mail con información para hacer el trabajo “para que fuera entrando en materia”. Hoy ya me ha llamado dos veces para concertar una reunión y hablar del tema. La primera opción era el sábado por la mañana. Cuando ya le había dicho que este fin de semana no iba a estar. La segunda opción ha sido el viernes por la tarde…y va a ser que no. Antes de que se adelante le he dicho que el lunes por la tarde tampoco puedo.

Está en comité de crisis.

Empieza a ser consciente de que realmente NO puedo. (dejando de lado el: No me da la gana)



trayectos
Noviembre 22, 2008, 10:04 am
Archivado en: narcisismos

Las dos rubias – de bote- se hacían fotos y grababan en video con el movil en la misma parada de metro de la linea 1. Era aproximadamente la una de la mañana y pegaban salititos y se reían. Una de ellas – no puedo quitármelo de la cabeza- llevaba zapatos de tacón de aguja color rosa petit-suisse. Comrpueban como han quedado los videos, dan más grititos y saltitos. Van vestidas como putones. Es el adjetivo que más se les acerca, sobre todo cuando una se quita la chaqueta y deja ver, mientras se soba las tetas ante la cámara del movil, su camiseta de tirantes con lentejuelas doradas.

-Acuérdate Celia. La edad de Cristo.

-Sí, papa, 33.

-Eso es lo que me debes. Y nunca más te dejo escoger el vino.

Me acuerdo de la cena. Mientras la borrachera me balancea un poco dentro del vagón. Sigo viendo a las rubias. Ahora distingo su moreno sintético, que pide a gritos un cancer de piel. Su tatuaje verdoso. Una luna y un pseudo duende. Ahora no se hacen fotos. Escuchan música.

Llegado este momento no me extraña que mi vecino de enfrente se encienda un cigarrillo y se ponga a fumar. Las rubias han cumplido su misión. Están rodeadas de hombres que las miran, las desean, calculan sus medidas y se excitan ante la posibilidad de follárselas.

Mi padre continuaba luego con otra historia. Me acuerdo de la cena. El niño cumple 24 años y mi padre nos alecciona sobre los peligros de la noche. Es lo que tiene trabajar en urgencias en un ambulatorio de la periferia. Llegaron dos chavales negros acompañados de una chavalita sudamericana. Pero he escuchado tantas veces la historia que sé que da igual de donde vengan los chavales y la chavalita. Entonces piden la pildora del día después para ella. Ese trozo también lo conozco. Pero el problema llega cuando se descubre que ella sólo tiene 13 años. Están atados de manos, no pueden darsela. La niña dice que su padre la matará. Necesita un familiar mayor de edad. Su padre la matará.

En la siguiente parada se bajan las rubias con todo su séquito de pantalones anchos y andares de cowboy.

El tipo de enfrente ha apagado el cigarrillo. Un chico marroquí le ha pedido que lo apague.

Seguimos en el trayeco y hago transbordo. En el siguiente andén me sorprende escuchar la expresión “oye negro”. La utiliza constantemente una chica mientras habla con sus amigos. Su actitud es relajante. Charlan entre ellos y se ríen. Yo me río también con ellos cuando empiezan a pasarse el DNI de ella y a reírse de su foto, mientras ella persigue a uno de ellos por la plataforma.

-Oye negro devuélvemelo, no te di permiso para enseñarlo. La foto no.

-Jajajaja. Mirate que cara! jajajaja. Tooooda redonditaaaaaa.

-Mira Negro, que tenía 13 años cuando me lo hice.

-Redoooonda como una pelotitaaaa, mira mira mira.

Me acurruco en mi asiento otra vez en el metro. Me dormiré. Y me estoy meando. Ahora me acuerdo del orujo de hierbas. En la calle, cuando salgo, hace fresco y las hojas secas se arremolinan en el suelo. Es como si súbitamente fuera otoño. Estoy un rato arrastrando los pies entre las hojas secas. Pienso que tendría que hacer fotos. Pienso que tendría que grabar el ruido de las hojas al crugir. Pero sigo caminando.

3 camiones de basura parados delante del bar. 3 caminones con sus respectivos trabajadores vestidos de amarillo fosforescente. Me saludan contentos y me hacen practicamente la ola. Y yo me giro y les saludo con una reverencia.

Vale, ahora sí.

Definitivamente estoy borracha.

No se diga más.



conversaciones
Noviembre 19, 2008, 1:40 am
Archivado en: narcisismos

durante la cena, mi madre:

-pues el tema de las putas está muy chungo. Hay mucha competición. En Ciutat Vella se dan de hostias por conseguir una polla.

durante el desayuno, mi padre:

-no Celota, no pareces un putón verbenero. La falda tendría que ser mucho más corta. Te faltan tetas. Y las putas le saben dar vueltas al bolso con mucho estilo.

Luego, es imposible que yo diga algo tal que:

-Deberíamos quedar ambos con mi psicóloga y pensar estrategias para afrontar la cena de Noche Vieja.

sin que suene a Woody Allen.



cosas
Noviembre 17, 2008, 10:37 pm
Archivado en: narcisismos

hay una canción de Calamaro que dice algo así como: “yo te prometí hacer deporte, pero era una mentira para robarte un tal vez”. Pues algo así.

Pero una bicicleta? Qué hago YO con una bicicleta? Y de las que se mueven, no de las que por mucho pedalear no vas a ninguna parte. No. Esta necesita espacio para avanzar y retroceder, para frenar, para tocar el timbre. Necesita un mundo entero en movimiento para tener su razón de existir. Y por supuesto me necesita a mí, pedaleando, para que este mundo entero se mueva en el exacto sentido contrario al que yo pretendo avanzar.

Me voy a tener que comprar un chandal. Más que nada porque he comprobado que pedalear con tejanos es contraproducente para las partes bajas. Se me clava la costura del pantalón. Yo no tengo chándal desde que le dije a mi profesor de educación física del instituto que si el latín era una asignatura opcional también debería serlo pegar vueltas al patio como tontos en un tiovivo. El comentario no le sentó demasiado bien a mi sensible profesor de educación física, me envió al psicólogo y me tocó hablar de mi aburrimiento crónico-patológico con mi tutora.

También tuve que presentarme al examen de recuperación de educación física. Pero al teórico, no al práctico. El práctico lo aprobaba siempre porque mi excelentes saltos de longitud conseguían compensar mi absoluta falta de resistencia física. Pero tuve que presentarme al teórico de recuperación -ya que en su momento me había negado a hacerlo- y demostrar que me había aprendido, no sólo las reglas del badminton, sino también las medidas de un campo reglamentario de dicho deporte. Todos estos conocimientos, faltaría más, se perdieron en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

y ahora tengo una bicicleta. Con un timbre que hace rrrrriiinnnn rrrriiiinnnnn. Lo hace así, alargando mucho las rrrrrr. Él escogió el timbre especialmente porque sonaba bonito. Creo que intentaba apelar a mi sensibilidad estética.