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El suicidio en japón no es una cuestión cultural, al menos no lo fue hasta hace 60 años. Antes el suicidio era un privilegio sólo permitido a la casta de los samurais, por ende los únicos capacitados para llevar armas, es decir espadas.
Una de los grandes actos de la llegada al poder de la democracia en Japón fue la abolición de las castas, y con ellas los privilegios. Esto sirvió para unos cuantos años después obligar a alistarse en el ejército a cualquiera…y hacia al final de la guerra, pervertir la idea del suicidio como acto de honor y de salvar la vergüenza y convertirla más que en privilegio en obligación.
Se sabe el caso de los kamikaces, esos jóvenes estudiantes que se arrojaban directamente contra los barcos o aviones americanos al grito de banzai. Pero también son famosos otros episodios -hoy por fin reconocidos gracias a la sentencia a favor del escritor Kenzaburo Oé – como el de Okinawa.
Cuando la isla ya estaba sentenciada como perdida en la guerra del pacífico, el ejército japonés ordenó/animó/exoneró a los habitantes de ésta a que se suicidaran para no caer en manos enemigas. Dicen que la propaganda imperial les había metido tanto miedo en el cuerpo que prefirieron la muerte antes que ser terriblemente torturados por el ejército americano.
Bueno, pues sí, no es una leyenda urbana.
La justicia dio ayer la razón a Kenzaburo Oé, escritor japones y premio Nobel de Literatura en 1994, y desestimó las dos demandas interpuestas contra él por atribuir indirectamente al Ejército japonés haber ordenado suicidios en masa de civiles al final de la II Guerra Mundial.
El contencioso se remonta a 1970, cuando Oé publicó el ensayo Notas de Okinawa, en el que denunciaba que militares japoneses habían incitado a civiles -casi todos mujeres, ancianos y niños- a suicidarse en Okinawa en marzo de 1945 ante el inminente desembarco de tropas estadounidenses. La población, según el ensayo, temía toda clase de torturas influida por la propaganda oficial del Imperio.
El magistrado del distrito de Osaka, Toxinaza Fukami, reconoció como probado, tras un juicio que ha causado gran polémica en el país, que “los militares estuvieron implicados en los suicidios masivos”. No es casualidad, añade, que los lugares donde los civiles se suicidaron -entre otros métodos, con granadas o arrojándose desde los acantilados a las aguas poco profundas del mar- coincidan con la ubicación de varios de los cuarteles del Ejército. Se calcula que, al menos, 500 civiles se quitaron la vida.
Los veteranos japoneses Yutaka Umezawa, ex comandante de la armada imperial de 91 años, y Hidekazu Akamatsu, de 75 años y hermano de otro militar, presentaron dos demandas en agosto de 2005 contra Oé por atribuir estos hechos al Ejército al que pertenecieron. Exigieron al escritor una indemnización por daños y perjuicios de 20 millones de yenes (127.000 euros) y la retirada de la obra.
Dos meses sangrientos
La batalla de Okinawa fue la única librada en suelo japonés y la más sangrienta de la campaña del Pacífico. En 83 días perecieron, en su mayoría por bombardeos de EE UU, 12.520 soldados americanos y 190.000 japoneses, de los que 90.000 eran de la isla.
Por otra parte, Oé y su editorial protestaron en abril de 2007 contra la recomendación del Gobierno del entones primer ministro Shinzo Abe de cambiar los manuales escolares y omitir referencias a la involucración del Ejército en los suicidios. Una campaña de protestas masivas obligó a incluir de nuevo ese trágico episodio, aunque no se responsabiliza de forma directa a los militares. “Los civiles se creyeron en una situación en la que el suicidio era la única solución”.
Los jueces dan la razón al Nobel Kenzaburo Oé en su litigio con el Ejército
Gloria Torrijos - Tokio – 29/03/2008
9 comentarios por mucho
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No sé si habrás visto las dos pelis de Clint Eastwood sobre Okinawa. A mí me gustaron bastante, sobre todo la de la parte japonesa. Te la recomiendo.
Comentario por Portorosa Marzo 30, 2008 @ 4:47 pmJOdo….preparando un post sobre esto y okinawa…y sales tu con este tam bien puesto. Pues te lo copio, que hace mucho que no hago copy paste…..pero de guay eh! Sin mal rollo…jejejeje
Comentario por lekesan Marzo 30, 2008 @ 6:01 pmPor cierto ahora que me acuerdo…has cerrado tu blog de fans de Bisbal? Te lo pregunto porque una tia de intercambio (hay quien estuviera coltero, con ganas y tiempo) resulta que me llevo el CD de bisbal…sera…..mala persona!!!!
Comentario por lekesan Marzo 30, 2008 @ 6:03 pmPorto Rosa, he visto ambas, y sobre la parte japonesa (que la vi precisamente en japón) escribí algo por aquí
Lekesan, el historiador eres tú, no me jodas…y además tú estás casado con una chica de okinawa o sea, sabes más al respecto que yo.
Y al resto que sepais, que en el fondo para los japoneses los de Okinawa no son nadie, es decir, son como un sub-japonés, absolutamente prescindible, por eso después de la guerra prácticamente le regalaron la isla a los americanos. Allí están la gran mayoría de bases americanas, y además, viven de las subvenciones del gobierno americano…porque el gobierno japonés…pasa de ellos.
Comentario por lacelia Marzo 30, 2008 @ 8:33 pmAcabo de leerlo. Me quedo sin saber qué eran los Chosuma y los otros, aunque siempre puede contar uno con la Wikipedia.
Desde fuera, siempre desde fuera y dejándose llevar por un romanticismo muy épico, hay algo en, por ejemplo, el poder divino del emperador que a mí me fascina. Como comprenderás, no apoyo una vuelta a los reyes por la Gracia de Dios, pero ¿no es acojonante que un enorme país llegue, en una época tan reciente, a tener ese concepto de su soberano? Claro, después uno piensa cómo se casa eso, apenas 30 años después, con la entrada a saco en/de occidente, y no le extraña que la mezcla sae desquiciante y haya una sociedad (si es que la hay) desorientadísima.
¿O no?
No habiendo ido nunca, ni sabiendo nada del país, Japón tiene para mí un atractivo, muy místico, muy literario, muy especial.
Besos.
Comentario por Portorosa Marzo 30, 2008 @ 10:01 pmBueno, he leído algo en una página del Instituto de Japonología y, aparte de comprobar que lo de Chosuma me lo acabo de inventar, no he entendido prácticamente nada; me falta base, no sé de qué hablan. Merda…
Ya puestos: ¿tú sabrías recomendarme un libro para profanos que hable con claridad de la historia de Japón y, en general, del país (vamos, que nos dé un baño general a los ignorantes)?
Un beso.
Comentario por Portorosa Marzo 30, 2008 @ 10:09 pmPorto, wapo
aclarando dudas —> aquí
un libro… hay uno, bastante famosillo y fácil de encontrar…patina un poco a veces, y peca de demasiado generalista, pero como inmersión a la historia moderna del japón es más que aceptable
Ian Buruma “La Creación del Japón, 1853-1964)Ed. Mondadori
Comentario por lacelia Marzo 30, 2008 @ 10:16 pmUysh
vengo del post antiguo que escribí sobre los Chosu y los Satsuma… y Portorosa ya había leído usted ese post hace un año!!
por otro lado, creo que Lekesan comentó que los últimos presidentes de Japón -es decir, de los últimos años- seguían siendo originarios de la región donde se situaba el Clan de los Chosu…
Comentario por lacelia Marzo 30, 2008 @ 10:25 pmVaya cabeza de chorlito, yo.
Te decía que he estado mirando la Wiki un rato, no por primera vez (pero, como ya ves, mi portentosa memoria me permite leer varias veces las mismas cosas con una mirada pura).
Tomo nota del título del libro.
Un beso, Celia.
Comentario por Portorosa Marzo 30, 2008 @ 10:37 pm