japanizeme


lunes
Marzo 31, 2008, 7:39 pm
Guardado en: narcisismos

lunes, llego irremediablemente tarde.

Esta vez no hay excusas que valgan.

Me han echado bronca, y yo he dicho: vale.

Tampoco podía decir gran cosa. Después del primer mes mi optimismo y ganas de hacer cosa cayeron en picado. Ahora me da como que bastante pereza todo.

—-

Me acabé de leer Bochán. El libro es muy bueno. El prologo es infame. Estoy por arrancar las hojas. Es insultante que un libro tan interesante, tan bien escrito, que orfece un retrato -cruel- tan exacto de la sociedad japonesa hasta llegar casi a la parodia de uno mismo, esté prologado de manera tan lamentable.



razones por las que “gigoló japonés” es un oximoron
Marzo 31, 2008, 5:14 am
Guardado en: japonismes

para que los japoneses pudieran llegar a la categoría de Don Juan deberían primero aprender a hablar, ser locuaces y comunicarse con los seres del otro sexo.

Los japoneses, hombres, son trabajadores empedernidos por la sencilla razón de que necesitan mantener a sus mujeres. Es decir, las japonesas no se buscan un novio, se buscan una cuenta bancaria. Al menos en la mayoría de las veces. Es decir, si un hombre no tiene un puesto medianamente aceptable en su empresa, y recibe un sueldo lo suficientemente amplio como para mantenerse a si mismo, pagar el piso, y al niño(s) que venga detrás, nunca se casará. Los hombres con sueldos mediocres son solteros y no tienen expectativas de casarse.

El matrimonio en Japón no es una opción, es una obligación.

Mi compañero de piso me explicó que la chica con la que salía antes había encontrado a un buen hombre, es decir, tenía un buen sueldo y ella ahora vivía en un apartamento grande, y podía tener un coche y no le faltaba de nada. Por ese motivo, él trabajaba mucho y así en un futuro a su pareja no le iba a faltar nada. Esas fueron sus palabras exactas.

Por otro lado, los chicos japoneses son muy -MUY- tímidos, rozando la desesperación. Si salen con alguien siempre será alguna chica de su círculo, instituto, universidad, trabajo. Cuando salen de fiesta, no salen a ligar, porque los japoneses no saben ligar. Para eso deberían dejar de mirarse los pies cuando bailan y piropear a las chicas que puedan haber alrededor -y lo digo yo que trabajé de camarera en un bar de copas y NUNCA vi a un japonés tonteando con ninguna chica.

Los japoneses temen especialmente a las mujeres occidentales. Las consideran mujeres liberales y sexualmente activas. Promiscuas, vampiras, que a la mínima ocasión se llevan a alguien a la cama. Este pensamiento en lugar de estimularles les provoca pavor, por esa razón un japonés nunca hablará tranquilamente con una chica occidental, pues temerá que ella en realidad esté planteandose una relación sexual con él. -Esto lo sé yo, que me he pasado 10 meses en Tokyo sintiéndome invisible …y pasando hambre.

Estas teorías se van al garete si el japonés ha estado viviendo una larga temporada en el extranjero. Pero los pobres sufren luego mucho, porque las chicas japonesas no les entienden, y las occidentales les ven el plumero a kilómetros. -Esto lo sé yo que una vez intentó ligar conmigo un baboso que había sido fotógrafo en NewYork.

He oído decir que sufren un gran complejo del tipo “el tamaño si importa”. Esto yo no lo he podido constatar, y sinceramente ni ganas…

Una vez vi un video porno amateur japonés y todavía me pregunto cómo han podido no extinguirse como raza.

Conclusión, decir gigoló japonés es un oxímoron.

P.D: Por favor, si algún chico japonés lee esto que no se sienta ofendido, seguramente es una visión sesgada, propiciada por una falta de conocimiento de la cultura japonesa. Yo sé que a Tanizaki le iba mucho el morbo, pero quizá un escritor que se cambió su mujer con la de su mejor amigo no sea el mejor ejemplo.



Genji, el abuelo resplandeciente
Marzo 30, 2008, 11:35 pm
Guardado en: japonismes, literaturas

Genji, el gigoló japonés, ha cumplido 1000 años. (bueno, fue exactamente la semana pasada, pero estoy tan perra que no acabé este post y lo tenía en los borradores)

Decir gigoló y japonés en una misma frase es un oxímoron.

vease en la zona superior izquierda a Genji colándose tras las cortinas para flirtear con una dama…
Imagino que hace 1000 años los japoneses - o las japonesas mejor dicho - todavía tenían la esperanza de que los japoneses (hombres) tuvieran sangre en las venas. Así que esa chica aburrida, Murasaki Shikibu, se inventó un principe maravilloso, terriblemente hermoso, un soñador encantador que seducía mujeres y era seducido.
Y ya de eso hace 1000 años.
yo lo he celebrado comprándome el libro de su rival escritora en la corte, Sei Shonagon, famosa por tener un libro escondido en la almohada y hacer listas (como yo). Lo bueno del libro de Shonagon, es que es una selección de Borges (sí, el mismo Borges) y su mujer la medio japonesa María Kodama.
Una supuesta lista a lo Shonagon sería la siguiente:
Cosas detestables:
Los domingos, porque son un lunes camuflado.
Los domingos, especialmente, cuando el sábado ha sido laboral, y descubres que todos los papeles de la reunión los perdiste en no se sabe donde.
Los domingos, cuando cambian la hora en primavera, y te roban una hora, y estás más cerca del lunes.
Sobre todo, los lunes. Porque son afilados, y llegan sin avisar, por norma general, un día antes, y se hacen llamar domingo.

Pero yo estaba diciendo que “gigoló japonés” es un oxímoron. Pero no seguiré escribiendo, para no herir sensibilidades.
Por otro lado los que no sepan de los libros que hablaba antes, pongo indicaciones.

Murasaki Shikibu
La novela de Genji. El príncipe resplandeciente.
Ediciones Destino 2007
(ahora también en dos volúmenes, menos ladrillo, más manejable, sigue siendo inviable leerlo en el metro)
(a la mateixa editorial, també versió en català)

Murasaki Shikibu
La Historia de Genji
Atalanta Ediciones 2005

Murasaki Shikibu
Genji Monogatari
Jose J. de Olañeta Editor, 2004
(por la cantidad de paginas que tiene debe ser una selección, porque la edición de Atlanta es de 900 y esta sólo tiene 250)

Sei Shonagon
El Libro de Almohada
Alianza Editorial, Madrid 2004
(Selección de Borges, prólogo de María Kodama)

també en català i versió integra
Sei Shonagon
Quadern de Capçalera
RBA
____
en general otras cosas:

un artículo sobre las novedades en traducciones japonesas
el artículo de El País comentando los 1000 años de la publicación de Genji

otras cositas interesantes en los links de japonecedades (a la izquierda de la pantalla):

Genji Monogatari, versión en inglés por cortesía de la UNESCO

Genji Ilustrado, conjunto de paneles que narran la historia de Genji y que acostumbran a acompañar las versiones ilustradas del libro



salto al vacío
Marzo 29, 2008, 11:46 pm
Guardado en: japonismes

El suicidio en japón no es una cuestión cultural, al menos no lo fue hasta hace 60 años. Antes el suicidio era un privilegio sólo permitido a la casta de los samurais, por ende los únicos capacitados para llevar armas, es decir espadas.

Una de los grandes actos de la llegada al poder de la democracia en Japón fue la abolición de las castas, y con ellas los privilegios. Esto sirvió para unos cuantos años después obligar a alistarse en el ejército a cualquiera…y hacia al final de la guerra, pervertir la idea del suicidio como acto de honor y de salvar la vergüenza y convertirla más que en privilegio en obligación.

Se sabe el caso de los kamikaces, esos jóvenes estudiantes que se arrojaban directamente contra los barcos o aviones americanos al grito de banzai. Pero también son famosos otros episodios -hoy por fin reconocidos gracias a la sentencia a favor del escritor Kenzaburo Oé - como el de Okinawa.

Cuando la isla ya estaba sentenciada como perdida en la guerra del pacífico, el ejército japonés ordenó/animó/exoneró a los habitantes de ésta a que se suicidaran para no caer en manos enemigas. Dicen que la propaganda imperial les había metido tanto miedo en el cuerpo que prefirieron la muerte antes que ser terriblemente torturados por el ejército americano.
Bueno, pues sí, no es una leyenda urbana.

La justicia dio ayer la razón a Kenzaburo Oé, escritor japones y premio Nobel de Literatura en 1994, y desestimó las dos demandas interpuestas contra él por atribuir indirectamente al Ejército japonés haber ordenado suicidios en masa de civiles al final de la II Guerra Mundial.

El contencioso se remonta a 1970, cuando Oé publicó el ensayo Notas de Okinawa, en el que denunciaba que militares japoneses habían incitado a civiles -casi todos mujeres, ancianos y niños- a suicidarse en Okinawa en marzo de 1945 ante el inminente desembarco de tropas estadounidenses. La población, según el ensayo, temía toda clase de torturas influida por la propaganda oficial del Imperio.

El magistrado del distrito de Osaka, Toxinaza Fukami, reconoció como probado, tras un juicio que ha causado gran polémica en el país, que “los militares estuvieron implicados en los suicidios masivos”. No es casualidad, añade, que los lugares donde los civiles se suicidaron -entre otros métodos, con granadas o arrojándose desde los acantilados a las aguas poco profundas del mar- coincidan con la ubicación de varios de los cuarteles del Ejército. Se calcula que, al menos, 500 civiles se quitaron la vida.

Los veteranos japoneses Yutaka Umezawa, ex comandante de la armada imperial de 91 años, y Hidekazu Akamatsu, de 75 años y hermano de otro militar, presentaron dos demandas en agosto de 2005 contra Oé por atribuir estos hechos al Ejército al que pertenecieron. Exigieron al escritor una indemnización por daños y perjuicios de 20 millones de yenes (127.000 euros) y la retirada de la obra.

Dos meses sangrientos

La batalla de Okinawa fue la única librada en suelo japonés y la más sangrienta de la campaña del Pacífico. En 83 días perecieron, en su mayoría por bombardeos de EE UU, 12.520 soldados americanos y 190.000 japoneses, de los que 90.000 eran de la isla.

Por otra parte, Oé y su editorial protestaron en abril de 2007 contra la recomendación del Gobierno del entones primer ministro Shinzo Abe de cambiar los manuales escolares y omitir referencias a la involucración del Ejército en los suicidios. Una campaña de protestas masivas obligó a incluir de nuevo ese trágico episodio, aunque no se responsabiliza de forma directa a los militares. “Los civiles se creyeron en una situación en la que el suicidio era la única solución”.

Los jueces dan la razón al Nobel Kenzaburo Oé en su litigio con el Ejército

Gloria Torrijos - Tokio - 29/03/2008

El País



yo no mande a mi equipo a luchar contra los elementos
Marzo 29, 2008, 11:24 pm
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