japanizeme


Juno, del otro lado
Febrero 28, 2008, 7:06 pm
Guardado en: cine asiático

salvando las diferencias…y adoptandolo un poco al gusto occidental…se pueden hacer maravillas.

Pero claro, no se puede demostrar nada.

Es decir… los guionistas conocían la existencia de esta película coreana del 2005???

Con ustedes…Jenny and Juno!!! -oh! sí, que casualidad, también aparece el nombre Juno….-

dejando esto de lado, a mí me gustó mucho Juno.

y sinceramente…aun siendo versión, la cosa ha mejorado muchísimo….



porque yo lo valgo
Febrero 28, 2008, 2:37 am
Guardado en: extrarradio, narcisismos

siempre metiendome con la RENFE, y luego se dan casos de justicia (más bien venganza) divina.

La nueva y temporal estación de El Prat sólo tiene una salida, y sólo unas escaleras para subir de los andentes. Así que en Sans cuando ha llegado el tren he decidido caminar hacia el final. Pero como el tren llegaba con retraso el maquinista ha decidido largarse temprano, para poder cumplir esos horarios que siempre incumple por sistema. Para ello ha decidido cerrar las puertas mientras yo estaba subiendo.

Se trataba de una de esas maravillosas puertas de excelente diseño que en su centro, justo al otro lado del umbral tienen una barra desde el suelo hasta el techo para agarrarte una vez estás dentro. Por su puesto, a nadie se le ocurrió pensar que esa misma barra era un puto engorro cuando entrabas o salías del vagón.

Es decir, en el momento en que las puertas se cerraban inexorablemente sobre mí, la posibilidad de saltar hacia dentro se ha visto truncada al encontrarse esa barra justo en medio. Así que me he retorcido, y he conseguido librarme del cierre de las puertas, me he caracoleado en la barra y he acabado dentro del vagón. No obstante algo ha impedido que cayera de bruces al suelo. Ese algo ha sido mi bolso.

Pues sí, mi bolso-bandolera, hecho con lonas publicitarias recicladas y cosido a mano por los presos de la carcel Modelo de Barcelona, estaba atrapado por las puertas y se había quedado mitad dentro mitad fuera. Miré con horror esa situación, y empecé a tirar compulsivamente de él,no se movía,  intenté abrir las puertas, nada, volví a tironear…. Todo era inutil, aquello era inamobible. Mi cara de fustración y pánico debió ser un poema, porque al mirar desesperanzada hacia el exterior del vagón ya en movimiento, me crucé con la mirada de una chica. Ella me había visto, y veía como mi bolsa asomaba por fuera de la puerta del vagón, y también veía como yo inutilmente hacía pucheritos al otro lado.

Se rió. Con un poco de complicidad, y mirando hacia otro lado.

Seguro que cuando dejó de verme la cara de pura pena se descojonó ella sola en su banco.

Me quedé al lado de la puerta, dando gracias de que estuviera yo sola en ese momento y nadie más fuera testigo de mi patética situación. De vez en cuando le pegaba un tironcillo con pocas esperanzas al bolso. Pero nada.

El tren salió de la estación y se paseó por todas las obras del AVE -sí, las obras siguen y yo todavía no he visto ningún AVE en movimiento…cabe la posibilidad de que la alta velocidad sea comparable a la velocidad de la luz- y sus operarios, con mi bolsa asomando por una puerta. Pensé que bueno, por lo menos al llegar a Bellvitge las puertas se abrirían y recuperaría el bolso y lo que quedara de mi movil, mi cartera y mi libro de Cesare Pavese. Pero entonces una idea se me pasó por la cabeza, cabía la terrible posibilidad de que el tren parara en el otro lado del andén, de manera que esa puerta no se abriría y yo no podría recuperar mi bolso. Esa opción me provocó más pánico y empecé a tironear lastimeramente del bolso sin ningún éxito.

Llegamos a Bellvitge, y afortunadamente estaba en el anden correcto.

Veía como alguno de los que esperaba en el anden descubría con cara de consternación y risa mi bolso asomando por entre las puertas, y yo medio escondida detrás del cristal ponía cara entre disimulo y circunstancia.

Finalmente el tren se detuvo. Un chico trajeado fue a abrir la puerta cuando se encontró con mi bolso. Buscando una explicación miró hacia el interior donde yo, roja hasta las orejas, balbuceaba un “se ha quedado atrapado y no puedo sacarlo”. Al abrirse las puertas me abracé al bolso y subí corriendo las escaleras para sentarme en el piso de arriba del vagón.

El chico trajeado se sentó a mi lado. Para mayor recochineo.
Y cuando yo me bajé una parada después todavía se reía de mi.



de aqui a la eternidad
Febrero 27, 2008, 9:00 pm
Guardado en: mi mundo laboral, narcisismos

Ha llegado la hija del jefe, con sus dos hijitos, mellizos, pequeñitos, menos de un año.

Pues eso.

Todo el mundo se ha levantado de sus sitios, todo el mundo ha cogido a los niños. Yo no me había dado cuenta, de que era la única que había seguido a lo suyo. Se me ha acercado D. con el niño en brazos.

-Miraaaaaaaa, qué hace la Celia? Dile cositas Celia…Dile cositas…

-No, es que a mí me gustan los gatos.

ale, así, con un par.

Delante del jefe. Es decir, el risueño abuelo.



variedades
Febrero 26, 2008, 11:32 pm
Guardado en: tra gli italiani

nena

la vida es como un espectáculo de variedades

mirall

a veces nos buscamos en el reflejo del espejo

coqueta

y nos sonreimos coquetos.

Mucha gente espera su entrada en escena

unas

dos

tres

Otros se ocultan, agazapados

señor

Yo me he propuesto…
salir volando!

malabaristas

eso sí
hay que tener cuidado…
entre bambalinas, hay monstruos

carabinieri
fotografías de Pagano


ahora si?
Febrero 25, 2008, 9:28 pm
Guardado en: narcisismos

me he despertado, tarde. Para variar.

es lo que tienen los lunes.

Pero hoy es que me he despertado además con la rara ssensación de que todavía estaba durmiendo. Me explico. En la última hora de sueño o semi-sueño, entre manotazo y manotazo al despertador, mis sueños -sí, yo soy capaz de entrar en fase REM en los 7 minutos que tiene de lapso el despertador para volver a sonar- han consistido en: yo levantándome, duchándome yvistiéndome. Esto, un par de veces.

Mis sueños alcanzan cotas de realismo que pueden llegar a ser desconcertantes.

Así, me levantaba, me quejaba del sueño que tenía, bostezaba, rebuscaba en el armario algo de ropa y me iba al baño para ducharme. Evitaba el espejo y me metía en la ducha.

Entonces me despertaba.

Pero seguía durmiendo. Y soñaba, que esta vez me levantaba. Me quejaba de lo cansada que estaba. Pensaba en que ni siquiera iba a poder echarme una siesta, me arrastraba hasta el cuarto de baño, volvía al cuarto a por ropa.

Y me despertaba.

Entonces dije: mierda!

He salido corriendo de la cama, en mi velocidad punta acostumbrada, es decir, a cámara lenta, he esquivado a mi padre en el pasillo, me he metido en la ducha y me seguía preguntando si realmente ahora estaba despierta o me iba a despertar irremediablemente de un momento a otro. Me he vestido, intentando ser consciente en todo momento de que estaba despierta. No he desayunado, pero gracias a los subministros de zumos en tetrabricks de bolsillo, he vuelto a reconciliarme con mi infancia, y en casos de emergencia voy a la estación de tren sorbiendo zumo por la pajita. A mitad de camino me he encontrado con mi padre- cosa que también me ha descorcentado porque tenía la sensación de haberlo esquivado en el pasillo- venía de comprar el pan y el periódico. Me ha zarandeado.

-Buenos días! Estás despierta?

-Eso espero, porque si no, llegaré tardísimo.

Esa sensación - la de estar dormida o soñando- se ha alargado hasta que he llegado al trabajo - gracias a la RENFE y la velocidad punta de cercanías no ha sido hasta más de media hora después- y he subido las 4 plantas (cinco en realidad) hasta el despacho. En el último rellano la falta de oxigeno, me ha constatado que efectivamente estaba despierta.

Porque en sueños yo soy capaz de volar.