la turista un millón


el sueño
Enero 9, 2007, 7:42 am
Archivado en: narcisismos

mis ciclos de insomnio, vuelven y revuelven, cada equis tiempo. Adoro el insomnio productivo. Pero me jode el insomnio absurdo, ese de estoy cansada, quiero dormir, ese de, llevo 4 horas en la cama, quiero dormir, ese de por dios, son las 6 de la mañana, quiero dormir.

Llevaba una semana en que se me enganchó el turno en el bar con el término de entrega de la escenografía y el siguiente turno en el bar, así que básicamente trabajaba por la noche. La cosa se fue agravando, cuando aunque fuera ya de día yo era incapaz de dormir. Y en la cama era presa de nervios y dudas, y las horas pasaban y no había nada que hacer.

Este fin de semana acabé recurriendo a las pastillas para poder dormir, o almenos asegurarme en descanso profundo y no una suerte de duermevela absurda. Pero era como estar atrapada en el horario español, y dormía durante el día japonés y me despertaba unas 3 horas antes de ir a trabajar. Quizá era la venganza del jet lag?

El domingo por la noche también trabajé. Estaba en el bar medio zombie, y Kato se reía de  mis pintas ojerosas. Llegué a casa a eso de las 6 y media. No había duda, no iba a conseguir dormirme. Desayuné. Vi una película,  entera. Fui a la cocina, me preparé un plato de espaguettis a la carbonara (y no eran precocionados). Comí.

Viéndomelas venir, que ya eran las 9 de la mañana, me decidí definitivamente a tomarme una larga ducha de agua calentita y mucho jabón. Salí más despierta todavía. Así que me vestí, y decidí ir a hacer aquellos trámites que no había podido hacer las semanas anteriores por ocupaciones varias, y por mucho dormir a deshoras, principalmente. Me fui a Correos, a ver si conseguía que me dieran los putos dineros que me ha enviado la Tata.

Consulté el plano “¡¡¡¡Dios mío es el gran terremoto, vamos a morir todos ‘usted se encuentra aquí y tiene que ir aquí’ !!!!” y descubrí donde estaba la oficinas de Correos más cercana (normalmente siempre iba a la de al lado de la universidad).

Puse mi futón en el balcón a ventilarse, y me sorprendió una hermosa y despejada mañana de enero. El gato alvino de mi vecina me espió durante todo el proceso, como hace siempre. Salí a la calle, y la gente paseaba tranquilamente. Me sorprendió, después de tanto tiempo sin pasear a plena luz del día, ver tanto movimiento.

Me sentía torpe, y agotada, pero sabía que no podría dormirme, así que caminaba como un zombie por las calles, hasta llegar a la oficina de correos. Para mi sorpresa estaba cerrada. Eran casi las diez y media y estaba cerrada. Estuve dos minutos petrificada en la puerta, mientras unas niñas con su bicicleta me miraban con cara de curiosidad. Cerrada. La puta oficina de correos cerrada.

Decidí requetedesayunar, y me fui camino del Starbucks de Takashimaya (centro comercial superpijo que tengo detrás de mi casa, donde puede usted mirar -porque nunca comprará- los escaparates de channel, prada, gucci, vuiton, tiffanys y bla bla bla). Aproveché y me pasé por la papelería de la 5ª planta para mirar de reojo alguno de los calendarios del 2007 y comprobar si es que hoy era día festivo o qué. Efectivamente, un centenar de calendarios abiertos de par en par, impúdicamente, mostrándome el enero este año tan Bon (es un chiste, ríanse, 007) me revelaron que el Lunes 8 de Enero del 2007 era “san cucufate japonés, patrón de los carteros y los basureros” (por decir algo) y fiesta nacional.

Pasee un rato más por la tienda, y me arrepentí de tener tan olvidado mi japonés, y ser incapaz de leer nada que no esté escrito en hiragana, pero desistí de pasearme por la sección infantil, porque me pierden los libros de cuentos para niños japoneses (esos sí que los entiendo). Subí las dos plantas más hasta el Starbucks, pedí mi chocolate caliente de siempre, me quemé la lengua, y me sentí miserablemente ojerosa.

Volví adormecida todavía a casa, eran las 12 del medio día, no, tampoco iba a dormirme ahora. Recogí el futón, me volví a poner el pijama, me metí en la cama, bien tapadita, y me puse otra película.

A las 2 del mediodía, mi cuerpo estaba lo suficientemente aletargado, para deslizarme del todo hasta caer en posición absolutamente horizontal. Y dormí.

(son las 7 y media de la mañana del día siguiente, creo que he conseguido corregir el sueño, pero ha sido más gracias al catarro que pillé la otra noche en el trabajo, que a otra cosa)


4 comentarios por mucho
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Yo lo que hago con el insomnio es eso, aprovecharlo para hacer cosas. Aún así, hace un par de semanas tuve un desorden serio y estuve durmiendo como dos horas cada día… ahora, mi cuerpo se está vengando y llevo semana y media durmiendo más de diez horas cada noche :) Qué desastre.

Comentario por charlie

Es lo que tienen las terrazas, que acatarran… ¿O hablábamos del insomnio?

Comentario por Void

Si te vuelve a pillar el insomnio tomate 2 valerianas y ya veras si sobas :D

Comentario por RocK

rock a mi la valeriana no me hace nada de nada
yo necesito cosas de más calibre
de diazepam para arriba

Comentario por lacelia




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