Van pasando los días, y se pierde la timidez de las primeras semanas. Así que ya más o menos nos empezamos a conocer todos en el master (universitario). Y en ese conocimiento, parece ser que todos hemos llegado a una misma conclusión: todos compartimos un sujeto al que odiamos en comunidad. El odio en comunidad es algo que tranquiliza, porque ya no te sientes tan mal, odiar acompañado es mejor, que asquearse solo.
El Repelente niño Vicente. Si fuera en otra época sería el chivato de la clase, el empollón repelente, el sabelotodo. Pero se supone que es un master, con vistas de doctorado, de Teoría e Historia de la arquitectura, así que de empollones hay unos cuantos, o sea que algo más tiene que haber para que todos lo miremos de soslayo y con un poquito de asco.
No es la soberbia con la que habla, es una mezcla de chulería chabacana y desprecio, de demagogia barata y politiqueo de provincias, que aderezado con sus jerseys de cuello de pico y camisas a rayas (parece sacado de las juventudes del PP) hace que cualquier cosa que surja de su boca, cualquier cita o referencia bibliográfica se transforme en un despropósito vacío y tonto. Porque el fondo es eso: Tonto. O peor: Simplista.
Quizá en algo se le podría dar la razón, pero es que lo vende de tal modo, que ya no quiere la gente ni sentarse a su lado.
Imagino que debe estar orgulloso, porque él crea debate, porque es el que da la réplica al profesorado, porque es el que más pregunta y el que más se cuestiona las cosas. Pero es que su necesidad de escucharse a si mismo, de regodearse en sus argumentos de cascarilla, es un puto coñazo.
Lo malo, es que se supone que somos adultos, y está feo decirle: Cállate capullo!
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me he metido esta mañana en la ducha con los calcetines puestos.
1. Debería buscar tiempo para ir a la peluquería…croe que la última vez que fui era algo así como…mayo?
2. El grupo de la mañana trabaja el doble que el grupo de la tarde. Son mucho más eficientes, pero los de la tarde son mucho más creativos. El resultado en general ha sido muy sorprendente. Ahora debo encontrar tiempo de alguna manera para corregir los ejercicios.
3. Mis vecinos, … Hace poco quise concederles el beneficio de la duda. Estaban bastante silenciosos y no molestaban. No debía haberlo dicho. La cosa ha ido a peor. Lo del perro me pone de los nervios. Yo soy una persona de esas a la que le encantan los animales. Es decir, soy de las que van saludando a todos los bichos que se encuentra por el camino, y pienso nombres para los posibles gatos y tal. Pero … escuchar al yorkshire terrier de los cojones corretear por el pasillo, patinar por el parquet de plástico recién colocado de los vecinos y ladrar a cualquiera que suba las escaleras es desquiciante. Pero bueno, esto también se puede aceptar. Incluso ser conscientes absolutamente de su … vida sexual. Pero las competiciones de SingStar con sus amigos hasta las tantas de la madrugada…eso sí que no.
4.Quiero volver a París y intentar acabarme la Tarta Tatin del Polidor.
5.Mi chico cada día está más guapo. Es sumamente preocupante. Me estoy volviendo definitivamente cursi.
6. No tengo mucho tiempo para nada más. Un día de estos me cepillaré los dientes en el metro.
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los amantes adolescentes no pueden dejar de abrazarse en el autobús. No dejan de besarse y caracolean las lenguas en busca de una fusión perfecta.
no necesitan oxigeno. solo a ellos mismos.
los besos se aceleran, como si fuera el fin del mundo, cuando llega la parada, y entonces ella se baja apresurada y parece que se vaya a poner a llorar.
a mi lado queda con sonrisa de panoli el chico. Suspira, y saca su ipod para entretenerse.
cualquiera diría que es viernes.


